El Vaticano
y el Fin de los Tiempos
(Reflexión)
En
la experiencia de contacto aprendimos que debíamos
estar atentos a todo cuanto sucedía en el mundo.
Y la elección del nuevo Papa, sin duda, no escapa
a los acontecimientos “clave” que apuntan a
esa gran transformación planetaria de la cual nos
hablaron los extraterrestres.
Este
episodio, que como veremos parece hallarse en medio de diversas
profecías, podría ser decisivo para comprender
el futuro de una de las religiones más poderosas
e influyentes del planeta. ¿Ratzinger es el famoso
“Papa Negro” que aludía San Malaquías?
¿Por qué se ha tomado con tanta controversia
su elección?
Me encontraba en Barcelona,
debido a una reunión con la editorial que publicó
“Los Maestros del Paititi”, cuando la radio
del auto en donde me llevaban anunciaba la noticia inminente:
Se ha elegido al nuevo Papa, “Benedicto XVI”.
Aunque no me sorprendía
esta elección (y líneas más abajo explicaré
por qué), recordaba que en la expedición a
Paititi de 1996, el muro de Pusharo nos había mostrado
grandes cambios planetarios luego de la partida de Juan
Pablo II. Y si había alguna duda de ello, la designación
del Cardenal alemán Joseph Ratzinger como cabeza
del Vaticano, confirmaba nuestras sospechas.
Si bien es cierto se
hablaba de un supuesto Papa de origen latinoamericano como
posible sucesor de Juan Pablo II, las cosas apuntaban en
realidad en otra dirección. Independientemente de
que no se haya respetado la voluntad del fallecido Papa
viajero, que en una ocasión advirtió de que
su sucesor “aún no había sido nombrado
Cardenal” (según recoge el premiado periodista
mexicano José Villasana Murguía), estaba claro
de que las cosas no se darían así. Sin duda
resultan extrañas las palabras de Juan Pablo II.
Desconcertantes, pero claves ante el hecho de que Ratzinger
ya era Cardenal desde junio de 1977 (por intermedio de Pablo
VI). ¿Hubo una manipulación en la Capilla
Sixtina?
Como fuere, lo cierto
es que Ratzinger pasó a ser Decano del Colegio Cardenalicio
en el año 2002, convirtiéndose de esta forma
en la cabeza encargada para elegir al sucesor del Papa.
Por esta razón
la matemática no me resultaba complicada a la luz
de nuestra experiencia de contacto: Siendo Prefecto desde
1981 para la Congregación de la Doctrina y la Fe,
la heredera del tristemente célebre Tribunal de la
Santa Inquisición, y su cercanía a Juan Pablo
II como “consejero” y “brazo derecho”,
era lógico de que el Papa que terminaría de
acentuar la crisis de la Iglesia Católica, sería
él.
Por razones del destino,
luego de Barcelona tenía que volar a Italia para
dar unas conferencias en Milán. Y debo decir que
el clima de desconcierto que he hallado frente a la elección
del nuevo Papa, se refleja tanto en la gente como en los
principales diarios italianos como el “Corriere della
Sera”. Algunos medios, visiblemente, se han expresado
inconformes con esta elección que ha sido considerada
como una de las más rápidas de la historia
de la Iglesia.
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Ratzinger,
curiosamente, nació en Baviera, el mismo escenario
alemán donde Adam Weishaup formaría
la secta de los “Illuminati” en 1776 (a
mi modo de ver las cosas, una de las sectas “satelite”
que sirve a los verdaderos seguidores de Lucifer).
Militante del nazismo cuando tenía sólo
12 años de edad, y muy cercano al polémico
Opus Dei, Ratzinger se ha ganado la fama, y no gratuitamente,
de ultra-conservador e intolerante. Encarna, en síntesis,
la ortodoxia casi medieval de la Iglesia Católica:
“¿Ratzinger
papable? ¿Puede acceder al pontificado el cardenal
que ha castigado en los últimos años
a miles de teólogos, acusado sin tapujos, además,
de haber resucitado el infame Santo Oficio de la Inquisición,
que suprimió a bombo y platillo -casi con regocijo-
el Concilio Vaticano II? ¿Soportaría
la Iglesia romana, sumida en una grave crisis, un
liderazgo que la enfrentaría aún más
al numeroso sector aperturista que representan los
mejores -y más famosos- teólogos del
momento?”
Juan
G. Bedoya, Diario “El País”, Madrid,
13 de febrero del 2005
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No obstante a estas
críticas, existen otras posiciones, que afirman de
que Ratzinger fue obligado a militar en el nazismo como
muchos niños alemanes de aquella época, y
que su dureza y ortodoxia ha sido necesaria para “poner
orden” en asuntos delicados de la Iglesia, como por
ejemplo, el controvertido caso de los sacerdotes norteamericanos
que practicaron la pedofilia..
Al margen de todo esto,
personalmente, me atrevo a decir (y no lo digo sólo
por el análisis de los acontecimientos, sino por
una “corazonada”) de que Benedicto XVI, a fin
de cuentas, no estará mucho tiempo a la cabeza de
la Iglesia. Está claro que no podría emular
los largos papados de Juan Pablo II (26 años) o Pío
IX (31). Recordemos que Ratzinger tiene 78 años.
Mas, no necesariamente, podría dejar la Iglesia “por
la edad”.
Ya el tiempo
lo dirá.
El nuevo Papa tiene
una misión, corta pero medular: Él sólo
precederá al otro que vendrá. Preparará
el camino…En suma, nos estamos acercando a una gran
transformación en el seno de la Iglesia Católica.
Y de hecho, todo ello de la mano de los recientes acontecimientos
mundiales. Las cosas tal y como las conocemos tendrán
que cambiar, equilibrarse y hallar su armonía. Por
ello, a pesar de la controvertida elección del nuevo
Papa, veo en todo esto los signos de ese cambio. En consecuencia
no tenemos que caer en el juego de la oscuridad y deprimirnos
ante situaciones que no lucen como lo mejor para nuestro
planeta. Ya nos adelantaron los Guías y Maestros
de la Hermandad Blanca que el mundo entraría en crisis,
pero como parte de su redención y camino de retorno
al Real Tiempo del Universo. Y desde luego, la Iglesia Católica
no está al margen de este proceso.
Como había resumido
en el editorial del mes anterior, probablemente
las apariciones marianas de Garabandal (1961) aludan
al momento actual que vive el Vaticano, ya que el
mensaje aludía a “tres Papas más,
luego de Juan XXIII, para que ocurra el Final de
los Tiempos”. Pablo VI, Juan Pablo I y Juan
Pablo II ya partieron, por tanto, con Benedicto
XVI, se iniciaría el tránsito final
de la Iglesia Católica.
Y además, si aceptamos que Ratzinger preparará
el camino del “Último Papa”,
las profecías del monje irlandés San
Malaquías adquieren mayor sentido. ¿Por
qué para San Malaquías Ratzinger es
“La Gloria del Olivo” y el Papa que
le sucederá “Pedro el Romano”?
Más adelante compartiré
otras reflexiones sobre ese punto. Y otros más.
Demandaría varias páginas explicar,
también, por qué George Bush y Condolessa
Rice visitaron Roma, o analizar la aparición
del presunto ovni sobre el Vaticano que fue captado
por las cámaras de seguridad, entre otros
hechos no menos inquietantes. Por lo pronto, estemos
atentos a todo cuanto está sucediendo en
la escena mundial. Y ahora más que nunca,
en que tenemos que mantener nuestro trabajo orientado
a la elevación de la conciencia humana. Sigamos
sembrando esperanza y optimismo.
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Un abrazo a todos los
misioneros de la Luz.
Ricardo González
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