En la Superficie

Ver nuevamente los rayos del Sol, aquella mañana del 13 de agosto, parecía un sueño. Pero allí estábamos, subiendo nuevamente por el túnel vertical, ayudados de una soga. Nuestros amigos shuaras, pacientes y concentrados, tiraban de ella con fuerza 63 metros arriba, en la superficie. Como es de suponer, el esfuerzo era mayor no sólo para quienes jalaban, sino para nosotros que además del cabo que nos sujetaba, había una segunda soga que utilizábamos para subir con la fuerza de nuestros brazos; así le aliviábamos a los shuaras tener que cargar con todo el peso.

Lo interesante fue cuando llegó el turno de Nimer, a quien dejamos al final ¾debido a su corpulencia¾ para que todo el grupo pudiese ayudar arriba jalando el cabo. ¡Nuestro amigo sí que pesaba! Sacarlo de aquellas profundidades fue toda una experiencia. Una vez en la superficie, entre bromas y risas celebramos nuestro “nacimiento”. Salir con esfuerzo de la oscuridad de los túneles, donde permanecimos tres noches, y enfrentarnos ahora al día, fue en extremo alucinante. Nos sentíamos renovados. Como si hubiésemos nacido a una “segunda vida”.

Entretanto las intensas imágenes del Cosmos aún seguían en la mente de muchos de nosotros luego de la conexión en el “Oratorio de los Caras”, así como el mensaje de aquel ser de luz y la presencia, novedosa e increíble, de los “Sunkies”. Toda la información que fuimos recibiendo sobre ello, a manera de un rompecabezas, empezaba a ordenarse en nuestra cabeza lentamente.

 

Ricardo González en la entrada de la Cueva

Hablamos mucho, e intercambiamos percepciones sobre la experiencia de contacto en la Cueva de los Tayos, y sobre una “historia” que canalizamos sobre la presencia extraterrestre en la Tierra, en una época remota y conectada con el tiempo alternativo de la Tierra o “desfase” de nuestro mundo con el Real Tiempo del Universo. Cuando nuestros pasos recorrían, ya en la superficie, las selvas del oriente ecuatoriano, el mensaje de la Cueva de los Tayos empezaba a germinar. Realmente habíamos recibido mucho…

Al llegar a Coangos, José nos pidió que ayudáramos a su mujer que se hallaba enferma. Debo decir que esta actitud de confianza en nosotros no es usual para extraños. De inmediato, procuramos retribuir la confianza de nuestro hermano shuar y compañero de viaje visitando a su pareja, quien se encontraba convaleciente por una infección. Daniel y yo la envolvimos en luz, aplicando todo lo que los extraterrestres nos habían enseñado en estos años de contacto. José y su mujer se mostraron más calmados y complacidos. Una vez que nos despedimos con un fuerte abrazo, nos pusimos las mochilas al hombro para seguir el sendero ¾aun con lodo¾ que nos llevaría a La Unión e inmediatamente a Yuquiansa.

Dos días más tarde, llegaríamos al terminal terrestre de Quito, donde fuimos recibidos por Daysi y Ricardo. El entusiasmo era general. Habíamos regresado a la ciudad luego de un viaje a un punto lejano, extraño, y maravilloso. Un lugar que nunca olvidaremos…

Las Confirmaciones

Una vez que degustamos un poderoso desayuno en casa de Rafael, Daysi nos comentaría la expectativa de los medios de comunicación ante nuestro regreso, estimulada a raíz de un avistamiento OVNI que ocurrió en los cielos de Quito el mismísimo día 8, la fecha que habían anunciado los Guías extraterrestres, y el día en que tuvimos la conexión con el Real Tiempo del Universo en la Cueva de los Tayos (!). La noticia fue cubierta por los medios de comunicación al ser alertados por las constantes llamadas telefónicas de la población.

Así, tuvimos nuevas entrevistas en radio y TV, una de ellas en el conocido programa “La Televisión”, de ECUAVISA, que se transmite los domingos a nivel nacional y en horario estelar. En aquel reportaje que nos realizaron en las lagunas de Mojanda pude exponer nuestro viaje a la Cueva de los Tayos, generando gran interés en el público. Al día siguiente, nos reuniríamos en casa de nuestros queridos amigos Germán y “La Pali” ¾hermana de Daniel¾ , para meditar en grupo y consultar a los Guías cuál era el balance que ellos hacían del viaje.

El ambiente se cargó de una fuerte energía, y la respuesta de los extraterrestres fue clara y concreta, enviando cinco mensajes en simultáneo que coincidían espectacularmente en sus afirmaciones. Un detalle resaltante, es que uno de los antenas fue Nimer, quien nunca antes había recibido una comunicación psicográfica.

A continuación comparto extractos de los mensajes recibidos:

“Evaluamos a cada instante al grupo, midiendo su preparación y compromiso, el mismo que ha permitido entregarles lo que estaba previsto en este viaje que los llevó al interior  de la Cueva de los Tayos, aperturando la puerta definitiva hacia el conocimiento que yace en lo profundo de las cavernas y que ahora es parte de ustedes, por cuanto hemos grabado información en cada uno. En el momento en que la activen comprenderán su origen cósmico, y cómo diferentes humanidades llegaron a su mundo, así como el surgimiento de avanzadas civilizaciones que han dado paso a lo que ahora son ustedes: Seres Cósmicos. Todo este despertar será prontoen su tiempo. Notarán cambios en sus vidas, ya que la preparación se acelera”. (Antarel y Oxalc).

“La luz prevalece siempre ante la oscuridad, por más pequeño que fuese su destello. Y en verdad, vuestro destello fue grande en la Cueva de los Tayos cuando unieron vuestras mentes y espíritus en el compromiso y enlace con las fuerzas superiores que envuelven todo el Universo.

Cumplieron exitosamente vuestra labor en la Cueva de los Tayos. Supieron enfrentar con madurez y responsabilidad las experiencias programadas, a pesar que no estaban familiarizados con las mismas. Todo, ha sido concretado tal como lo preveíamos. Con ello, han abierto una puerta de insondable trascendencia para la Misión toda. Y vuestra experiencia en los Tayos no sólo abrirá puertas selladas en la mente de los hermanos, sino cerraduras secretas en el corazón”. (Joaquel).

“Sí, como ustedes saben, en el viaje a la Cueva de los Tayos cumplieron con el objetivo fundamental de sellar esta etapa en la recepción del conocimiento planetario, mas sepan que deberán estar bien preparados para asistir a nuevos encuentros con nosotros, la Hermandad Blanca, y así, con mas piezas de información, seguir armando los capítulos de la historia que les pertenece: La verdadera historia de vuestra humanidad. Ya saben que les apoyamos y lo seguiremos haciendo. Confíen y cumplan con el compromiso que ya han asumido y que formularon allí, en el principio de sus conciencias”. (Joaquín y Antarel).

“Desde ya les decimos que han superado ampliamente lo que se debía realizar en la Cueva de los Tayos. Los objetivos han sido cumplidos y por el desempeño alcanzado el Consejo ha decidido depositar en ustedes información que les servirá para comprender cuál es realmente vuestro origen.

Han intuido, visto y comprendido que así como hay diversidad en la Creación, fuera de vuestro planeta, así también existe dentro de los retiros interiores.
Hermanos de la Misión: aprestaos para iniciar esta nueva etapa, en donde tendrán que poner en práctica todo lo que han aprendido, toda la experiencia acumulada. Pues hermanos les decimos que es la hora anunciada”. (Antarel).

“Sí, son Uds., los que ya evaluaron el trabajo hecho, y han sentido el logro realizado, y ahora más que nunca son concientes que en Amor y Armonía son capaces de transformar el planeta.

Han sido capaces de interconectar los universos paralelos y han tenido la audacia de enfrentarse ante sus propios temores, logrando así conectarse con su verdadera esencia a través de los cristales de cesio que están en tiempo real. Mientras más continua sea esa conexión, van a generar cambios magnéticos dentro de ustedes que les llevará a condicionar en su sistema un nuevo ADN, produciéndose alteraciones genéticas necesarias para el Nuevo Tiempo” (Oxalc).

La sensación que quedó en el ambiente luego de la recepción de los mensajes fue de un amor incondicional y profundo, una atmósfera de paz, tan especial, que nadie quería retirarse de la casa. En ese momento sólo deseábamos compartir nuestras impresiones durante la recepción de los mensajes y comentar los momentos más especiales de nuestro viaje.

Al releer las comunicaciones, reflexionábamos: ¿Qué querían decirnos los mensajes con aquello de haber recibido una información importante? ¿Qué energías o datos fueron “grabados” en nosotros? ¿Se referían a la experiencia en el Oratorio de los Caras? Entonces empezamos a comprender.

Lemuria, el Tiempo Real y los Sunkies

Han transcurrido siete años desde que estuvimos en la Cueva de los Tayos, y hoy vemos con mayor claridad la experiencia que tuvimos en el Oratorio de los Caras. Ciertamente, el 8 de agosto de 2002 vivimos una conexión grupal con lo que los extraterrestres denominan el Real Tiempo del Universo. Según ellos, hace más de mil millones de años, nuestro planeta sufrió el impacto de una demoledora lluvia meteórica. Este evento cósmico quitó toda esperanza de vida en el planeta, dejándolo yermo y estéril. Entonces, un grupo de seres extraterrestres, con una tecnología y avance inimaginable por nosotros, viajó a nuestro mundo como parte de una misión para “restaurar” las posibilidades de vida.

Aquellas entidades habrían hecho un “viaje al pasado”, llegando a la Tierra antes que el planeta “muriera”, creando así un ciclo paralelo de existencia al Real Tiempo del Universo. Es decir, en este nuevo “Tiempo Alternativo”, la Tierra siguió su proceso como si aquel evento de la lluvia meteórica no hubiese existido, y en el “Tiempo Real”, aún yace la Tierra devastada y sin seres humanos.

En la Cueva de los Tayos recibimos una información que al principio nos generó confusión en relación a ese episodio cósmico, pero ahora la comprendemos: Hace 65 millones de años, con el impacto de un cuerpo celeste al norte de la Península del Yucatán, incidente que afectó un gran porcentaje de las formas de vida en la Tierra, al punto de precipitar, de acuerdo a algunos estudiosos, el fin de los dinosaurios, la “estabilidad” de nuestro tiempo alternativo se vio mermada, obligando a los extraterrestres a instalar una suerte de “máquina”, realizando otro viaje en el tiempo para que aquella tecnología regule la situación paralela del planeta hasta que, por sí mismo, siguiendo el ciclo de retorno natural al Real Tiempo del Universo, se conecte a su lugar original en el Universo, un estado donde las dos realidades se unirían y esto debe suceder sin que nada precipite prematuramente el proceso. Luego sabríamos que esta presunta “máquina extraterrestre” se encuentra protegida, actualmente, en una antigua ciudad llamada “Kayona”, olvidada y cubierta por los hielos de la Antártida. Ciertamente esta información explica las imágenes y sensaciones que vivimos en el “Oratorio de los Caras”: La experiencia grupal con el Real Tiempo del Universo sería una suerte de preparación para el momento en que nuestro mundo empezaría a conectar con aquella “realidad”, una situación cósmica que muchos asocian con la profecía maya de 2012.

¿Y dónde encaja esta historia con los Sunkies?

Según pude percibir en el encuentro con ellos, y en la posterior aparición del ser de luz —un guardián interdimensional de la Cueva de los Tayos—, los Sunkies son criaturas tan antiguas como el hombre. De acuerdo a lo que recibí, su origen se hallaría en la antigua Lemuria, el mítico continente perdido del Océano Índico, tierras hoy hundidas entre las costas sur orientales de África y Madagascar. En aquel remoto paraje habría aparecido por primera vez el ser humano, producto de una evolución natural sobre la base de proto-homínidos y una posterior “intervención genética” a manos de un grupo de científicos extraterrestres provenientes de las Pléyades, denominados generalmente como “Ingenieros Géneticos”, “Sembradores de Vida”, o también conocidos con el nombre de “Elohim”. Supuestamente, uno de ellos “creó” a los Sunkies, quienes se relacionaron muy bien con el ser humano en los primeros tiempos de Lemuria. Fruto de esta relación entre el hombre de superficie y estas criaturas intraterrenas, nacería la construcción de un Gran Disco Dorado, una herramienta de poder que los hombres más sabios de Lemuria habían diseñado para comprender el tránsito de la Tierra al Real Tiempo del Universo. La elaboración de este elemento fue asistida por los Sunkies, pues aquellos pequeños seres proveyeron a los hombres de metales, cristales y piedras de poder que lograban encontrar y extraer en el mundo subterráneo. El resto de la historia que involucra a ese Disco la recibimos poco después y la publicamos en el artículo sobre “La Red del Tiempo y los Discos Solares de Poder”.

En tiempos más recientes, los Sunkies, que viven en colonias en diversos entramados subterráneos de todo el mundo, han decidido apartarse del hombre de superficie porque en un tiempo posterior a Lemuria fueron utilizados y manipulados para extraer elementos del intramundo. En la actualidad muchos de ellos trabajan con la Hermandad Blanca como “guardianes del laberinto”, es decir, como los custodios de los túneles de acceso a los retiros interiores, siendo los Maestros los “Guardianes de los Registros” o los protectores de la información.


Todo esto puede sonar alucinante, pero encaja perfectamente con viejos relatos sobre Shambhala que describen criaturas pequeñas, bondadosas y tímidas que se han podido ver en ciertos túneles de los Himalayas. Incluso en la tradición andina también se afirma que tres pequeños seres se aparecieron ante el Inca Huayna Cápac para entregarle la misteriosa “Umiña”, una esmeralda que tenía facultades extraordinarias de curación. Este relato podría aludir a los Sunkies y el papel que ejercieron desde los tiempos de Lemuria con las piedras de poder.

Ahora bien, ¿por qué anteriormente no se había hablado sobre estos seres en nuestra experiencia de contacto? Y una pregunta no menos importante: ¿Por qué Juan Moricz, quien dio a conocer a nivel mundial la Cueva de los Tayos, no había mencionado la existencia de estas criaturas? ¿Cómo era eso posible?

Pronto tendría la respuesta.

El testimonio de Peña-Matheus

Luego de aquella reunión en Quito y la recepción de los mensajes viajé a Guayaquil por invitación del Centro Holístico, una organización que sigue las enseñanzas de la Fundación Cayce de EE.UU. Allí fui entrevistado para el noticiario de la cadena internacional TELEMUNDO y nuevamente para un magazín de ECUAVISA. Las puertas se seguían abriendo y la noticia de nuestra expedición estaba en boca de todo el mundo.

Precisamente hallándome en Guayaquil, mi buena amiga Jaqueline Vásquez, al conocer los pormenores de nuestra experiencia en la Cueva de los Tayos, me sugirió entrevistarme con el Dr. Gerardo Peña Matheus, amigo personal y abogado de Juan Moricz que formó parte de la primera expedición oficial a la Cueva de los Tayos en 1969.¡Era una extraordinaria oportunidad! Así, logramos contactar con Peña Matheus para reunirnos en su oficina, ubicada en el centro de la ciudad.

Cuando me recibió en su despacho, abarrotado de libros antiguos, me dijo a boca de jarro:

- ¿Entonces Ud. es un investigador?

- No exactamente - le dije- . Escribo y comparto en mis conferencias los encuentros que he tenido con los seres del mundo subterráneo.

Entonces frunció el seño y me dijo: “¿Qué quiere decir con eso?”

Luego de responder su gesto con una sonrisa, compartí con él los viajes que hicimos a Paititi, el encuentro con Alcir en 1996, así como la historia y mensaje de estas civilizaciones intraterrestres y todo cuanto habíamos vivido.

-¿Sabe algo? -me dijo reflexivo y evidentemente emocionado-; Ud. es la primera persona que conozco después de Juan (refiriéndose a Moricz) en haber tenido un encuentro con los “Taltos”.

-¿Quiénes son los Taltos? -pregunté.

-Con Juan nunca quisimos hablar abiertamente de ello -habló con voz calmada-; ya lo creían loco cuando sólo mencionaba las Cuevas... Pero Juan tuvo un encuentro con los moradores de los Tayos; ellos le permitieron ver la biblioteca metálica…

Entonces se dirigió a su biblioteca y vino con un diccionario de Magiar-Castellano.

-En Magiar, el idioma ancestral de Hungría, la palabra “Talto” se puede traducir al castellano como “Ser Superior” -explicaba.

-¿Y cómo eran estos seres superiores? ¿Son los únicos guardianes del lugar? -inquirí.

-Según Juan habían tres tipos de guardianes: Los de “superficie”, que serían los shuaras; luego tienes a los guardianes del mundo intraterrestre, que son unos seres pequeños, que cierran las puertas de acceso a las salas donde viven los “Taltos”, que son hombres altísimos, los custodios de la biblioteca metálica…

La afirmación del Dr. Peña me estremeció, por cuanto confirmaba todo lo que habíamos vivido en la Cueva de los Tayos. Los Sunkies ciertamente eran los “celadores” de los túneles intraterrenos…

Incluso, el Dr. Peña me dijo que los Taltos tenían la facultad de “corporizarse como figuras de luz”, y que Moricz había sido contactado en repetidas ocasiones de esa forma... ¡Increíble!

Hablamos toda una mañana en su oficina. Y la emoción de Peña fue tan grande al conocer detalles de nuestra experiencia, que decidió sacar a la luz en un futuro muy próximo todos los archivos que posee sobre el descubrimiento de los túneles. El viejo amigo de Moricz posee documentos y fotografías del inicio de toda esta aventura -que vi personalmente- que revelan detalles inéditos de cómo se halló la Cueva de los Tayos. Parte de ese material pude fotocopiarlo con la amable anuencia del viejo amigo de Moricz.

 

El abogado Peña Matheus al lado de Moricz

-Siempre le dije a Juan que escribiera un libro sobre esto -me decía mientras me mostraba un plano que detallaba el laberinto intraterrestre de los Tayos y fotografías de las galerías en blanco y negro-; pero él, terco, se negaba, hasta que lo sorprendió un infarto en 1991, y allí quedó todo... Desde entonces, he guardado como su amigo y abogado todo esto que observas, esperando algún día publicarlo. Y ahora que te escucho, siento que ha llegado el momento de dar a conocer nuestra historia...

Ver que nuestra experiencia en los Tayos había “destapado” el archivo del Dr. Peña era por demás gratificante, e impensable. Personalmente, me comprometí en ayudarle en todo lo que hiciese falta para que su libro viese la luz. Le sugerí entonces que estuviese en contacto con Rafael Calderón, y que cuando tuviese el texto escrito me lo haga llegar para tentar su publicación en una editorial de España. Sé que el proyecto sigue vigente y creo que será un gran aporte para la comprensión de los mundos subterráneos.

Podría contar mucho más sobre todo lo que significo el viaje a la Cueva de los Tayos. Pero en síntesis esta fue nuestra aventura, que he resumido en seis artículos con la intención de acercar ese misterio “desde dentro”, y verlo con otros ojos.

Aún hay muchas cosas por revelar y comprender…

Y espero que su mensaje pueda llegar a quien tenga que llegar…

Ricardo González

 

 

 

 

Derechos reservados © 2004 legadocosmico.com | diseño web: jgdesigner.com

 

 
a ECIS