El Contacto, Orión y los viajes a Roncador y Paititi

1. ¿Por qué generalmente se dan contactos individuales o en grupos muy pequeños?

Hay más de una explicación. Por un lado, a los Guías extraterrestres les resulta más sencillo “coordinar” un acercamiento con una persona o un grupo pequeño que con un colectivo grande. Ellos más de una vez han mencionado que el ser humano es impredecible, y esta característica se multiplica cuando son muchas las personas que enfrentan el contacto, probablemente por las diversas reacciones que se disparan ante una experiencia así y la falta de uniformidad en la preparación del grupo. Por ello me atrevería a decir que la piedra cimiento del contacto grupal es la preparación. Ahora bien, contactos grupales los ha habido en la Misión, quizá no tan numerosos como los individuales, pero todos ellos con grandes aportes y enseñanzas. La perspectiva de que los encuentros cercanos grupales aumenten depende por un lado de nosotros, ya que es parte del proceso futuro de la humanidad. Pero no como un fin, sino como una herramienta para estrechar lazos con otras civilizaciones. Huelga explicar que también debemos comprender que detrás de una experiencia de contacto con los Guías u otro ser superior vibrando en la luz, se movilizan muchas cosas que determinan quién o quiénes, cuándo y dónde se produce el encuentro, y no porque aquellas personas sean “elegidas” o “mejores; muchas veces pesa en la decisión del contacto el karma del individuo potencial. No hay que olvidarlo.

2. ¿Somos seres de Orión viviendo en la Tierra?

Lamento mucho que se haya confundido de esta manera la experiencia que me tocó enfrentar en la Gran Pirámide. Nunca dije que el estanque cósmico terrestre se encuentra en Orión y que “todos los Rahma procedamos de allí”. Bien sabemos que la Tierra posee en sí misma aquella “fuente de vida” en donde se crean espíritus individuales, como recordamos, sobre la base de la experiencia del reino animal, que es colectiva. El mensaje del contacto que viví en Egipto apunta a la existencia de diversos estanques cósmicos, en la Tierra y en otros planetas, y principalmente, como es el caso de lo que llamamos “Constelación de Orión”, en la M42, la nebulosa más estudiada del espacio conocido. Por alguna razón se me reveló la existencia de un estanque cósmico en esta nebulosa, que dicho sea de paso está “gestando” la creación de nuevos planetas y estrellas. Sé que hay un misterio mayor allí y que aún no hemos comprendido en su totalidad. No en vano ello generó una guerra extraterrestre muy antigua, y que hasta esa experiencia nos era desconocida.



 

Por otra parte, y debo decirlo, no me parece descabellado que más de un alma de origen extraterrestre, o una humana que haya tenido algún tipo de experiencia en esos lejanos mundos, esté trabajando en la Tierra al servicio del Plan Cósmico, pues si bien es cierto, el eje de esta historia apunta a la humanidad, es el Universo entero el implicado con sus resultados. Esto no contradice ni un ápice todo lo que hemos aprendido en estos años, más bien lo amplía y profundiza.

Soy conciente que al hablar de Orión, y de sus guerras estelares, es muy fuerte y controversial. Sin embargo, a pesar de haberse tratado de una experiencia personal, los Guías me recomendaron que la compartiera, pues su mensaje con el tiempo sería comprendido. Y yo sentí hacerlo. Lo viví, fue real, y me hago totalmente responsable de mis afirmaciones.

3. ¿Qué sucedió en la expedición a Roncador del 2004?

4. Teniendo en cuenta el próximo viaje al Manú, ¿qué reflexión puedes hacer de las expediciones que realizaste a Paititi? ¿Quedó algo pendiente?


El contacto se dio a través de una puerta dimensional que de acuerdo a las últimas comunicaciones, difiere a la de un Xendra. Los Guías les llaman “Exones”. Mientras un Xendra es creado artificialmente a través de la concentración de la luz, los Exones son puertas naturales que se “abren” sobre el cruce de líneas de fuerza planetarias. La Hermandad Blanca trabaja de manera especial con este tipo de accesos dimensionales, y fue así como me “llevaron” al Templo del Principio de Kayona; un gigantesco salón que en la antigüedad había cobijado a los más altos sacerdotes de esta ciudad que súbitamente se congeló bajo los hielos. En esta experiencia, además de “ver” la historia de Kayona y su relación con la perdida Lemuria, me entrevisté con el Maestro Joaquín, quien me mostró una piedra de poder verde brillante, de origen cósmico, y que me recuerda una de las interpretaciones del legendario Santo Grial como una “esmeralda caída del cielo”. En este contacto, al margen de cualquier especulación que podamos hacer sobre el misterio del Grial, Joaquín me reveló los nombres de los discos solares y otros datos que sentí adelantar en el informe “La Red del Tiempo”. Luego de esta experiencia me hallaba muy sensible e impactado por lo recibido. Conjuntamente, los Guías me recomendaron que compartiera abiertamente todo lo que vi y me dijeron en agosto, pues a lo largo de estos meses maduraría lo vivido. Cuando llegaron más tarde los mensajes que confirmaban la salida de Cusco y los viajes de agosto, comprendí. Y más aún luego del reciente viaje que hicimos a la meseta de Somuncurá, en la patagonia argentina. Diferentes lugares, pero todos ellos encerrando la misma historia que esgrime Kayona.

6. ¿Pueden haber más discos solares en otras partes del mundo ajenas a América? ¿Es necesario viajar a los lugares donde se encuentran para “activarlos”?

La Hermandad Blanca y las civilizaciones más sagradas de la prehistoria trabajaron con discos de poder, muchos de ellos con aspecto metálico, como el oro, pero lo más importante: llenos de magia y energía sobrenaturales. Por supuesto que debe haber decenas de estas antiguas herramientas ocultas en el mundo. Sin embargo, lo que los Guías han transmitido, es que la denominada “Red del Tiempo”, constituida por 12 Discos Solares, todos ellos atados energéticamente al de Paititi, se encuentra en las Américas. ¿Por qué? Porque son los lugares donde los Retiros Interiores de la Hermandad Blanca se hallan especialmente activos, y desde donde se producirá la mayor concentración de energía cuando la Tierra ascienda a una dimensión superior. La ubicación de estos discos, por lo tanto, es estratégica, ya que todos ellos se hallan en los Retiros Interiores más importantes de esta región. También hay que diferenciar que la historia de estos discos es diferente, pues todos ellos en una época remota eran uno solo, hasta que se dividieron. Por ello se construyó en el desierto de Gobi el disco número trece (el que actualmente se halla en el Paititi), con la intención de volver a unir todas las piezas de esta “red”, y que se podría activar a partir del año 2012, en que la energía del Sol Central hallaría su punto más importante en relación con nuestra estrella.

La ubicación de los discos solares en la Américas y su activación ha sido confirmada a través del trabajo de muchos hermanos de los grupos, y siempre contando con el apoyo y asistencia palpable de los Guías. Monte Shasta, el Valle de las Siete Luminarias, la Cueva de los Tayos, Licancabur, Roncador o Talampaya, sólo por citar algunos lugares donde se hallan estos discos, han sido visitados confirmando todo lo recibido en equipo. Y desde luego, nuestro trabajo en estos lugares puede ir “despertando” estas herramientas, un proceso que debe ser completado antes del año 2012. Hay que tener en cuenta que estos discos son como “seres vivientes”, no son sólo herramientas de poder. Pueden incluso “bilocarse” y ser percibidos en otros lugares distintos a los de su ubicación física real. Este hecho ha confundido a algunos grupos, pero es un fenómeno que obedece a la propia función de esta red, que es flexible y abarca a todo el planeta.

7. Seha hablado mucho sobre el viaje al desierto de Gobi. ¿Se realizará en el año 2007? ¿Cuál sería el objetivo?


Se dice que Nicolás Roerich, el célebre explorador y pintor Ruso, viajó al desierto de Gobi en 1925 acompañado de varios Lamas. Además del disco dorado (un OVNI) que vieron sobrevolar próximo a las montañas del Altai-Himalaya, otro dato interesante es que Roerich llevaba consigo una piedra de poder, llamada “Chintamani”, que en sánscrito significa “Felicidad o Esperanza”. En más de una pintura, Roerich la dibujó, como si quisiera remarcar su importancia. De acuerdo a la leyenda, cada cierto tiempo esa misteriosa piedra, o lo que simboliza, sale al mundo de superficie para ser devuelta al Gobi, como un acto simbólico que moviliza poderosas energías en bien de la Humanidad. Esta peregrinación generalmente se hace en un momento de crisis planetaria. Pienso que el viaje al desierto de Gobi que los Guías han sugerido para el 2007, guarda algún tipo de relación con el mensaje de esta leyenda.

Nicolás Roerich no sólo pintó a la piedra
de Chintamani oculta en un cofre, sino también a los Maestros de la Hermandad Blanca protegiéndola.

 


Alguna vez me preguntaron: ¿Por qué los Guías nos envían a un lugar tan peligroso? Y yo contestaba: ¿Acaso es menos peligroso bajar a la Cueva de los Tayos o penetrar en las Sierras del Roncador? Los Guías jamás nos pedirían algo que fuese un imposible o que comprometiera al grupo. Además, en los últimos viajes se están facilitando las cosas a través de puertas dimensionales. Sé que ello ocurrirá en el Gobi, evitando así tener que atravesar el corazón de esas arenas misteriosas. Pero tampoco podemos esperar que la puerta se abra en Chilca o en el jardín de nuestra casa, si no ¿cuál sería el mérito? Es sin duda un viaje de naturaleza espiritual, pero también una experiencia que permitirá conocer otras cosas, pues fue en ese desierto donde se fundó la Hermandad Blanca. Por ello no me extraña que se haga el viaje en el “año 33” de estar operando Rahma en la Tierra. Muchos grupos a escala mundial han recibido comunicaciones sobre la tarea pendiente en el Gobi, y han tenido también sólidas experiencias que avalan el viaje. Todo está tomando forma, así que dejemos que fluya naturalmente, tanto porque no estamos solos y porque siempre habrá gente dispuesta a cumplir con tan importante encargo.

El Arca de la Alianza, el Real Tiempo del Universo y los grupos de contacto

8. ¿Qué hay dentro del Arca de la Alianza? ¿El Código Genético del Maestro o las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante?

No hay contradicción alguna, las dos cosas son una sola. Antes de que Joaquín hablara del Arca de la Alianza y la “Clave de la Ascensión” (el código genético de Jesús) en la experiencia en Celea, ya se conocía la información de un “Arca de la Alianza egipcia” y la existencia de las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante en su interior, por ello no entiendo la sorpresa ante ese dato. Entiendo que las tablas contienen la información genética del Maestro, y por alguna razón poderosa ha de ser así. No olvidemos que cuando la Hermandad Blanca habla de que “archiva” información en cristales, el “archivo” involucra muchas cosas más allá de lo que nos imaginamos.



Recordemos que el Arca de la Alianza es más importante en su símbolo que en lo que contiene en su interior. Eso fue lo que nos dijo Alcir en Pusharo en 1996. Y sintiendo la importancia de todo ello le dediqué al Arca de la Alianza un capítulo completo en “Los Maestros del Paititi”. Muchos intuíamos que Alcir no la había mencionado así por así. Luego, el 28 de julio de 1998, en Marcahuasi de Juan de Iris (andes peruanos) en un contacto físico se indicó que el Arca se hallaba en el Monte Sinaí y que su guardián era Etnakiel.

Izquierda: El Arca.

Esta información estuvo circulando en los grupos que hicieron los siguientes viajes a Egipto. Y de hecho, en todos estos viajes al Sinaí, más de uno ha percibido a Etnakiel y al Arca oculta en algún lugar de la montaña de Moisés. Pero no nos quedemos con la parte física, de qué hay o qué no hay o dónde está, sino en su mensaje, en su símbolo, que percibo poderoso y trascendental para todos nosotros.

9. ¿Según tu visión de las cosas, entraremos al Real Tiempo del Universo en el año 2012?

10. ¿Cómo ves el trabajo actual de los grupos de contacto?

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