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Del IPRI a la Misión Rama

Fundó en 1955 el primer instituto de investigación OVNI en toda América, adelantándose con ello a la aparición del famoso proyecto “Blue Book” de la Fuerza Aérea Norteamericana. Cuando José Carlos Paz García Corrochano inició todo esto en Perú, quizá no se imaginaba que gracias a su esfuerzo e intuición, abriría una puerta a esas relaciones interplanetarias que soñaba.


De astrónomo aficionado a investigador de ovnis

El IPRI (Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias) era sin duda un nombre sugestivo para un instituto de investigación establecido en Lima a mitad de los años 50. Sin embargo, la seriedad y reconocimiento de su fundador, fueron ganando terreno en el ámbito internacional.

Diversas organizaciones, como la Federación Internacional de Astronáutica, con sede en París; la Intercontinental Ufo Research And Analystic Network (conocida en ese entonces como ICUFON) de New York; o la Federación Panamericana de Estudios Científicos y Filosóficos de la Vida Extraterrestre con sede en Buenos Aires, se sintieron honradas de incorporar a José Carlos Paz como uno de sus principales asociados. ¿Cómo se inició en la investigación de estos temas?

A raíz de un terrible accidente de motocicleta, cuando tenía 27 años de edad, José Carlos experimentó un cambió gravitante en su visión de la vida. Habiéndose hallado tan cerca de la muerte, dirigió su vista a las estrellas, al misterio del destino humano y su vinculación con el Universo. Sin duda, su búsqueda fue intensa, según sus más cercanos explorando acuciosamente el mensaje de diversas religiones y filosofías.

Luego de esta odisea, finalmente, José Carlos decidió formar parte de la Asociación Peruana de Astronomía, de la cual fue Secretario y Tesorero. Su corazonada, por alguna razón, lo llevó a mirar los cielos.


Arriba: Don Carlos Paz. Falleció en el mes de marzo de 1999 después de completar 44 años de trayectoria como uno de los ovniólogos más importantes de habla hispana.

En 1953, se casó con Rose Marie Wells, de familia norteamericana, quien había sido su amiga fiel durante los momentos más difíciles luego del accidente. Fruto de esta amorosa unión tendrían tres hijos: Charlie, Sixto y Rose Marie.

Una nueva etapa en su vida estaba siendo consolidada. Y entonces llegó un indicio de “ellos” que no pasó por alto.

Numerosas noticias de avistamientos OVNI provenientes de EE.UU. ―nos imaginamos, entre ellas, los encuentros cercanos de George Adamsky― serían la confirmación de aquella “sensación especial” que tiempo atrás José Carlos venía percibiendo: que no estábamos solos en el Universo. De cara a todo ello, decidió proponer a la Asociación de Astronomía, que se introdujeran estudios sobre el fenómeno de los OVNIs.
La respuesta era de esperarse.

Al estar compuesta mayoritariamente por científicos ―quienes no consideraron “seria” esta iniciativa― rechazaron de un porrazo la propuesta.

Tras esta “pared”, José Carlos funda con algunos amigos de la Fuerza Aérea Peruana el IPRI, el 31 de enero de 1955. Su objetivo: probar que seres inteligentes, procedentes de otros mundos, nos visitan.

Era el inicio de una aventura sin precedentes, que involucraría pronto a sus hijos, y luego a miles de personas en el mundo.


El mensaje de Oxalc

Fue precisamente el 22 de enero de 1974. Los hijos de José Carlos Paz habían asistido a una conferencia dictada por el Dr. Víctor Yáñez Aguirre ―médico del Hospital de Policía de Lima y miembro de la Sociedad Teosófica― sobre el tema: “La Telepatía como transmisión de pensamiento a distancia”, la que sugería la posibilidad que de existir seres de otros mundos que visitan la Tierra, podrían estos estar intentando la comunicación con la humanidad, no sólo físicamente a través del avistamiento de sus naves, sino también mentalmente, de forma telepática.

Motivado por las conclusiones de la conferencia, Sixto, el segundo hijo de José Carlos, decidió reunirse en la casa de sus padres con su hermana y su madre, para experimentar aquellos ejercicios de telepatía, e intentar establecer una posible conexión con los extraterrestres.

Aunque los hijos del fundador del IPRI habían crecido en un ambiente familiar que favorecía estos temas, nunca se les invitó a “creer” en los extraterrestres, sino a “pensar” en esa posibilidad. Y por algún dictamen del destino, la charla sobre la telepatía ofrecida por el Dr. Yáñez Aguirre ―dicho sea de paso, amigo de José Carlos― sería el punto de partida para concretar un enlace mental con inteligencias extraterrestres.

Sixto venía practicando yoga desde tiempo atrás, y consideró que todo aquello, sumado a una actitud mental positiva, facilitaría el contacto. Aquella noche, después de innumerables respiraciones profundas, acompañadas de una relajación y concentración total, Sixto sintió la necesidad compulsiva de abrir los ojos y escribir. Estaba consciente, lejos de todo trance, y fue entonces que recepcionó una psicografía, conocida también como escritura automática.

En el mensaje, un ser llamado Oxalc, que decía provenir de Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, afirmaba estar dispuesto a establecer una comunicación. Sixto no creyó que esto fuese real, a pesar que después cotejó las sensaciones captadas también por su madre y su hermana.

Al día siguiente, se repitió el experimento en presencia de unas veinte personas. Allí se recepcionó un segundo comunicado en donde se invitaba al improvisado grupo a comprobar la realidad del contacto, mediante un avistamiento anunciado previa cita, que ocurriría el 7 de febrero de 1974 a las 21 h., a 60 Km. al sur de Lima. El lugar se llamaba: “Chilca”.

Asistieron a la salida aquellas veinte personas, y todas ellas pudieron ser testigos a la hora indicada, de la aparición de un objeto de forma lenticular, lleno de luces, con media docena de ventanitas, que salió de entre los cerros del desierto, y llegó a colocarse a unos ochenta metros por encima de todos los testigos.

En ese momento, todos se sintieron abrumados por el temor, pero a la vez captaron en sus mentes, como si les hablaran al oído, que se les decía:

“No bajamos en éste momento porque no saben controlar sus emociones. Habrá una preparación, un tiempo y un lugar...”.

 

El testimonio de J.J. Benítez y la prensa

Las experiencias no quedaron allí.

Cinco meses después, la nave descendió en la misma zona, y Sixto y tres de sus compañeros pudieron acercarse al tripulante que descendió de la nave ante sus propios ojos. El ser era muy alto, tenía aspecto humanoide y lucía un traje brillante. La comunicación con él fue telepática.

Los avistamientos y los contactos físicos se multiplicaron con el correr del tiempo, los mismos que fueron dados a conocer a nivel mundial, de manera especial por el periodista español Juan José Benítez, autor en la actualidad de libros tan conocidos como: “Caballo de Troya”, “Los Astronautas de Yahvé”, “La Rebelión de Lucifer”, “El Enviado”, entre otros.

J.J. Benítez, cuando era un corresponsal de prensa de la agencia EFE, fue enviado al Perú a cubrir la insólita noticia del contacto que afirmaban tener y mantener, un grupo de adolescentes peruanos. La vida de este periodista cambió radicalmente al ser él mismo, testigo presencial, imparcial y objetivo de estos contactos, cuando asistió con el grupo al desierto de Chilca, el 7 de setiembre de 1974, y vio aparecer tal como se le había anunciado con antelación, dos OVNIs (objetos voladores no identificados). Y aquí debemos añadir que en la actualidad Benítez sostiene que esas naves observadas en Chilca “no eran humanas”, tal como lo afirma en su reciente colección de libros: “El Planeta Encantado”.

De regreso a España, no sólo dio a conocer su testimonio a través de toda la prensa y de Televisión Española, sino que hasta publicó un libro relatando todo ello llamado: “Ovnis SOS a la Humanidad”, en la editorial Plaza & Janés. Al año siguiente, por si todo ello fuera poco, Benítez regresó al Perú en compañía de otro periodista de la agencia EFE, Manuel Mugica, y ambos asistieron con el grupo a un nuevo encuentro programado, pero ésta vez a una playa al norte de Lima, donde se dio un nuevo avistamiento anunciado para la prensa, de lo cual surgió otro libro titulado: “100.000 Km. tras los Ovnis”.

A lo largo de todo el proceso del contacto se ha convocado en diversas oportunidades a la prensa internacional, para que atestigüe de la autenticidad y realidad de las experiencias, y de la vigencia del mensaje recibido y trasmitido, que fundamentalmente procura sembrar esperanza en la humanidad con relación a un futuro positivo para el planeta.

Probablemente una de la más célebres invitaciones a la prensa fue la de marzo de 1989, cuando cuarenta periodistas de ocho países asistieron al mismo desierto que estremeció a Benítez; entre los convocados estaban Leticia Callava del canal 51 Telemundo de Miami; Beatriz Parga del Miami Herald; Jose Gray Canal 23 Univision; Rolando Veras Canal 2 Buenos Aires, entre otros, quienes pudieron ver, filmar y fotografiar la nave extraterrestre.

 

La Misión Rama

Ahora bien: ¿Cuál es el propósito de estos seres? ¿Qué les anima a venir?

Bajo una serie de sincronicidades extraordinarias, los hijos de José Carlos habían pasado a formar uno de los grupos de contacto extraterrestre más conocidos y serios a escala internacional: el Grupo Rama.

El nombre obedecía a la misión que compartieron estos seres: RAMA (RA “Sol”, MA “Tierra”), un programa de contacto que procura transformar al ser humano en estrella, en ser un “Sol en la Tierra”. Aquellos “Guías extraterrestres” afirmaron que el mundo no se iba a acabar o destruir, sino que se halla en un proceso de transformación. Depende de nosotros, por consecuencia, contribuir acertadamente en este verdadero parto planetario, empezando con nuestro propio nacimiento interior. Ese es el mensaje.

Los contactos continuaron, y debido a la amplia difusión del testimonio de J. J. Benítez se empezaron a formar diversos “Grupos Rama” en diversas partes del mundo. En su momento, sólo en España se llegaron a contar más de 600 grupos.

Arriba: encuentro de grupos de contacto en el desierto de Chilca, Perú.

 

Esta experiencia de contacto y su mensaje llegaron a más de 35 países, incluyendo los foros internacionales más prestigiosos e importantes, como las Naciones Unidas en Nueva York, la Sociedad de las Américas, la Universidad de Columbia, la Universidad John F. Kennedy, la Universidad de Montreal, la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de México, y amén de numerosos Congresos OVNI en el mundo, ello gracias al principal difusor de la Misión Rama: Sixto Paz, quien dirigió la organización de contacto por 17 años como Coordinador Mundial.

En enero de 1991, en el momento de mayor prestigio y popularidad, Sixto anunció una decisión gravitante: dio por terminada la organización Rama.
Esta medida, impensable para algunos ―y que el tiempo ha demostrado acertada― procuraba romper las estructuras que se habían creado debido al crecimiento del grupo en el mundo, y que podían frenar la profundidad y el verdadero sentido de la misión que los extraterrestres habían transmitido originalmente.

Desde luego, a pesar que el Grupo Rama ha sido disuelto, la misión de contacto continúa, y los grupos que se formaron sobre la base de ese mensaje, se mantienen activos en diversos países; sin duda, en sintonía con aquel sueño que tuviera José Carlos Paz: un planeta en armonía con los seres del Cosmos.

Arriba: Testimonio de la prensa peruana del avistamiento en Chilca (marzo 1989)


El legado de Don Carlos

El día 7 de marzo de 1999, en medio de una intensa oleada OVNI que sacudía todo el Perú, realizamos una salida a terreno al desierto de Chilca, el mismo arenal que los Guías extraterrestres eligieron como escenario de contacto para el Grupo Rama.
No éramos los únicos en hallarnos en Chilca. En el sector de la playa “Las Salinas” se encontraban miembros del IPRI, encabezados por José Carlos Paz.
Aquella noche, Don Carlos -como cariñosamente le llamamos- sorprendiendo a todos, sufrió un infarto, al parecer por la fuerte impresión que le causó una de las observaciones de los silentes OVNIs que empezaron a mostrarse. No era la primera vez que él los veía. Sin embargo fue la última imagen que quedó en su mente.
José Carlos Paz García, un hombre brillante, inteligente y audaz, con quien compartimos tantas tertulias en su acogedora casa de Barranco en Lima, se había ido.
Fue un golpe para todos. Pero Don Carlos nos dejó algo...
Como nos diría más tarde nuestra buena amiga y extraordinaria investigadora, Rose Marie Paz Wells -hija menor de Don Carlos y actual Presidente del IPRI- : “Mi Padre murió en su Ley, investigando lo que tanto amaba, el misterio de los OVNIs...”
El legado de Don Carlos, es en verdad incalculable para el estudio serio del fenómeno OVNI. Y a pesar de su clara tendencia científica para enfocar aquel escurridizo misterio, él mismo aceptaba la innegable vinculación OVNI-Seres Superiores:

“Creo que el mensaje recibido, nos incita a reconocer nuestras limitaciones en relación con el Cosmos y a escuchar las sugerencias a fin de encontrar el camino a la Verdad Universal, sin especulaciones religiosas ni espirituales, sino en base a enseñanzas racionales y lógicas, dictadas por seres superiores y de otra dimensión...”

Don Carlos, ciertamente, abrió una puerta. Muchos transitamos por ella. Unos antes. Otros después. Y hoy esa puerta permanece abierta para todo aquel sincero buscador de la verdad.

El contacto, continúa...

 

Más información en:

...Y conocimos gente de otros mundos, de José Carlos Paz García.

Ovnis: S.O.S. a la Humanidad, de J.J. Benítez

Los Guías Extraterrestres y la Misión Rama, de Sixto Paz Wells.

Los Sembradores de Vida, de CRP Wells.

 



 
 
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"Personalmente estoy bastante
convencido de que estamos siendo
observados por seres extraterrestres"


Dr. Leo Sprinkle
Reconocido psicólogo norteamericano, Phd, profesor en la Universidad de Wyoming (EE.UU.)