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Los encuentros con los ocupantes de los ovnis no pueden ser ignorados; son demasiado numerosos…
Doctor J. Allen Hynek.
The Ufo Report.
Fenómeno Ovni / Febrero 2015
El llamado del Uritorco

El encuentro de enero de 2015 en Córdoba, Argentina, contará con nuestro apoyo. Estamos trabajando en conjunto con los guardianes de esos centros de poder que confluyen en el Cerro Uritorco. En el futuro, como ya les anticipamos, ese lugar revelará impensables secretos. Todo, saldrá a la luz. Luego de enero, fluirá las enseñanzas de Erks” (Antarel).

 

“El llamado del Uritorco”: Crónica del Encuentro Mundial en Córdoba.

16-18 de enero de 2015

 

 

El inicio

Hace muchos años –estimo entre 1998 y 1999–, hallándome en la estancia de la “Aurora” en Uruguay, observé una esferita de luz blanca moverse a pocos metros del suelo, como dando rebotes, comportándose de forma juguetona, hasta desaparecer. Cuando le comenté al estanciero, Ángel María Tonna, la manifestación que había presenciado, me dijo: “Era Maia, se dejó ver para saludarte…”.

Al igual que las luces del Uritorco, en Aurora aquellas extrañas esferas de energía correspondían a presuntas entidades cósmicas que, en determinadas circunstancias, se dejan ver.

Recuerdo que tomé con “pinzas” la interpretación de Tonna. No me lo creí. Para mí, era una luciérnaga o cualquier otra cosa. Sin embargo, cuando días más tarde estaba a bordo de mi vuelo rumbo a Perú, pasó algo… Me había quedado dormido en el avión, y en sueños veía a una joven mujer, de rasgos estilizados, luminosa, que me decía: “Me viste, no dudes de ello. Soy Maia. Te daré una prueba que valorarás…” Entonces desperté, sorprendido por lo vívido que fue el sueño. No tuve tiempo de analizarlo: de pronto, un pequeño niño se levantó de su asiento, y empezó a correr por el pasillo del avión, mientras gritaba con una sonrisa “Maia, Maia…”. Entonces la madre lo fue a buscar, preguntándole a viva voz qué le pasaba. Yo estaba atónito por esta sincronicidad alucinante. ¿Era la prueba que Maia me había advertido en el sueño? Absorto, veía cómo la madre sentaba a su hijo y le ajustaba el cinturón de seguridad. Aquella señora, al igual que yo, no entendía la alegría del niño y por qué había pronunciado ese nombre como si hubiese estado jugando con “alguien”. Confieso que aún a pesar de este “incidente”, la “aparición” de la luz en el campo de Tonna, para mí, no había sido nada. No lo podía asimilar. Y, necio, lo negué por muchos años. “No vi nada”, dije más de una vez. Pero, tiempo más tarde, comprendí...

La vida me llevó a enfrentar nuevas experiencias con esas “esferas de luz”, bólidos brillantes que podían adquirir formas humanas y hasta comunicarse telepáticamente. Me ocurrió en lugares tan alejados como el interior de la Cueva de los Tayos en Ecuador o en Mount Shasta en los Estados Unidos. Y en todos esos casos, aquellas entidades afirmaron que su origen se hallaba en las estrellas Pléyades, y que habían quedado en nuestro mundo como “guardianes interdimensionales” de un conocimiento. Exactamente lo que afirmaba Tonna en Uruguay. Exactamente lo que sostuvo Acoglanis sobre sus contactadores en Los Terrones. Mi esquema mental, se hizo pedazos. Si bien es cierto los contactos que había afrontado en Perú fueron también con seres extraterrestres, estos eran perfectamente humanoides, sólidos –al menos así se presentaban-; y pasar de ello a la interacción con “esferas de energía”, era en un inicio desconcertante. ¿Cómo hablar con una pelota de luz? ¿Qué son?

Fue así como terminé investigando los encuentros cercanos con Erks, la ciudad intraterrena del Uritorco. Mi estudio se inició luego del “incidente” en Uruguay, y a partir del año 2002 empecé a visitar, asiduamente, el encantador pueblo de Capilla del Monte. Desde que pisé esas tierras quedé hechizado. Y en medio de esos viajes a los dominios del Uritorco comprendí que nuestra experiencia de contacto extraterrestre en Perú estaba vinculada a los seres de la misteriosa Erks. Nada, pues, estaba separado...

 

 

La invitación al Encuentro Mundial

11 de enero de 2014. Unas 45 personas de distintos países participamos de un taller de contacto que ofrecí en Sierra de la Ventana, un hermoso enclave de serranías al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Si bien es cierto, en esta ocasión no se trataba de un “avistamiento programado”, como los que organizamos con éxito en el mismo paraje, aprovecharíamos la oportunidad de hallarnos en tan emblemático lugar de poder para intentar un contacto telepático con los Guías extraterrestres.

Elegimos un lugar que llamamos “el vórtice”, una zona muy especial que se halla próxima al pie del cerro Tres Picos. En ese mismo punto ya había visto y fotografiado las naves de los hermanos mayores (el objeto con forma de “boomerang” que presenciamos unas 12 personas del grupo de contacto de Buenos Aires en noviembre de 2012).

A las 21.00 horas ya nos encontrábamos trabajando en el lugar, con técnicas de mantras y visualización para relajarnos y sintonizarnos con cualquier posible mensaje mental de los extraterrestres. Ellos nos habían confirmado que alrededor de las 21:30 horas se podía dar esa comunicación, y que, incluso, podrían manifestarse.

En ese horario varios de nosotros sentimos el impulso mental de los Guías extraterrestres, y el deseo de escribir. Finalmente, luego de un tiempo de estar viviendo estas sensaciones, psicografiamos los mensajes.

Elevamos estas preguntas a los hermanos mayores:

 

1. ¿Qué indicaciones adicionales nos pueden entregar para el viaje al Altai y la conformación del grupo expedicionario?

2. ¿Qué hay, exactamente, en Sierra de la Ventana para que ustedes se manifiesten aquí?

3. ¿Nos podrían hablar un poco más sobre el año 2027 y nuestra tarea?

4. ¿Es correcta nuestra “sensación” de realizar en el futuro un nuevo encuentro internacional en la Argentina, tal y como lo hicimos en 2013 en Talampaya?

 

Por su importancia, transcribo el mensaje completo que psicografié:

 

Hermano, estamos aquí. Nos puedes sentir. Tengan confianza de nuestro apoyo y cercanía.

Están culminando una etapa del proceso del que les hablamos. Un momento que los llevará a nuevos caminos personales y colectivos. Les hemos entregado información al respecto en el pasado. Tiene que ver con el viaje al Altai. Se trata de un antiguo acuerdo. De un compromiso. Mas saben que todos son necesarios pero ninguno indispensable.

Irá un grupo en representación de lo que viene. Almas antiguas, pero con una visión joven y nueva del camino. Serán todas personas que ya conoces, con los que ya has compartido (en ese momento pude “visualizarlos”). Estarán al pie del Belukha la noche del 1 de agosto (allí observé al grupo cerca de un lago). Vivirás una experiencia muy importante que permitirá hilar una cadena de informaciones. Pero esa “llave” no la difundirás de la misma forma como lo has venido haciendo luego de haber sostenido un encuentro con nosotros. Su mensaje llegará a muchos, pero desde otro frente, no a través de las vías que empleaste para compartir tu testimonio de contacto. Ten paciencia. En su momento lo comprenderás. El grupo que te acompañará al Altai está involucrado con la historia del Belukha. Ellos vivirán también poderosas experiencias. Es un trabajo que, como ya les dijimos, los conecta con viejos compromisos. El viaje coincidirá con todo tipo de situaciones y movimientos de energías; verán el mundo y entenderán... Y estaremos allí con ustedes.

NOTA: la expedición al Altai fue exitosa, y tal y como preveía Antarel, el mundo estuvo revuelto en esas fechas por la crisis con Rusia y el avión derribado en Ucrania. Todo ello a puertas de la expedición por la paz que realizamos en Siberia.

 

Sobre Sierra de la Ventana, en su momento les explicamos que es un lugar que permite conectar con portales dimensionales. Esos portales están “enlazados” con otros puntos de poder que ya visitaron en la Argentina. Lo que intuyen es correcto: bajo el cerro Tres Picos hay un túnel que conduce a una antigua instalación subterránea, vinculada a actividades de la Hermandad Blanca. Verificarán está información en nuevos viajes a la zona que guiaremos.

Sobre la visión que te entregamos en tus inicios del contacto con nosotros en Chilca (relativas a la fecha “2027”), como te recomendamos, el mensaje es activar consciencias y preparar el camino para modificar el arribo del “evento”. A lo largo de estos últimos 60 años de vuestra historia, los diferentes grupos de visitantes de la Confederación advertimos de ello a numerosos testigos en la Tierra. Pero la mayoría de los contactados no comprendieron nuestro mensaje e intenciones. Entonces les invadió el miedo, surgieron especulaciones y se tergiversó el programa. Esto nos hizo reflexionar en otra forma de comunicación para que comprendan que pueden evitar el “evento”. Por ello les hablamos del periodo que se inició luego de 2012 hacia el 2025: una “ventana” de tiempo clave para afectar ciertos acontecimientos. Debido a esto les damos “parámetros” y no fechas concretas, ya que el “futuro” está en continuo movimiento y ustedes lo pueden “reconstruir” como co-creadores. Pueden cambiarlo todo. El viaje al Altai está conectado, en cierta medida, a esta información.

Sobre tu consulta de un próximo encuentro mundial, podrán convocar para una nueva reunión en el año 2015. En esa ocasión se congregarán bajo el amparo de las energías del Uritorco. A su tiempo les acercaremos los detalles.

Sientan nuestra presencia. Estamos con ustedes hermano.

Con amor,

Oxalc, Antarel y Anitac

 

Luego de la recepción, empezamos a leer el contenido de las psicografías. El primer turno fue para nuestro amigo Daniel Figueira de Buenos Aires. Y, ni bien empezó a leer su breve mensaje -que iniciaba al igual que los otros comunicados haciendo hincapié en la confianza-, un objeto se encendió en el cielo con dos poderosos fogonazos. A partir de allí se registraron varias apariciones de objetos luminosos en el cielo, que se podían ver perfectamente a pesar de la intensa luna de esa noche. Algunos de ellos iban hacia arriba. Otros en vuelo horizontal y uno en vuelo cercano a la propia Luna, haciendo “zig zags” y cambiando su luminosidad. Ni bien terminamos de leer los mensajes, los avistamientos cesaron.

Arriba: Ricardo González contemplando el paso de una nave luego de los mensajes recibidos en Sierra de la Ventana. Foto de Cristian Belluco.

 

A partir de allí consulté en nuevas comunicaciones a los Guías extraterrestres sobre el encuentro en el Uritorco, un “llamado” que veníamos sintiendo y que los hermanos del cosmos apoyaron como una tarea importante. Aquí algunos extractos de los mensajes que recibí:

 

Buenos Aires, 18 de mayo de 2014.

“Auspiciamos vuestro encuentro de enero. Acudan con la mente y los corazones abiertos. Desde allí, una vez más, vuestras intenciones de amor y paz serán amplificadas para abrazar a todo el planeta en esperanza...”

(Sikuma, Kitiuma, Witaikon y Maia).

 

Buenos Aires, 8 de junio de 2014.

“Este año 2014, y el 2015, serán claves para trabajar por la paz y la armonía del mundo ante eventos de marcada tensión que se están gestando. Ya les hemos hablado de ello. Lo entenderán en el Belukha (Altai). Y lo consolidarán bajo el influjo de luz del Uritorco en el encuentro mundial del 16, 17 y 18 de enero de 2015”.

(Antarel).

 

Buenos Aires, 2 de octubre de 2014

“...El encuentro en Argentina forma parte de este proceso gradual de acercamiento; no solo hacia el contacto en sí, sino principalmente hacia la comprensión de nuestro real mensaje e intenciones.

Nuestra recomendación es que no concentren todas las expectativas en nosotros y en posibles experiencias, pues éstas se darán armónicamente si se crean las condiciones. Siempre ha funcionado así en cada convocatoria y encuentro que les hemos sugerido. Consideramos que deben orientar toda la atención en el compartir, en recordar juntos, y en trabajar en equipo por la paz mundial. La reunión de cientos de caminantes que sienten el llamado del Uritorco es más que un “llamado de contacto”. Es un llamado al servicio planetario. Como dicen ustedes, a decir “presente”. “Estoy aquí porque mi mundo lo necesita”. Si bien todo trabajo por el planeta empieza en lo más íntimo de cada uno, en el encuentro comprenderán el significado de acudir allí. Es un llamado de compromiso...” (Antarel).

 

Talampaya, 12 de octubre de 2014.

“El encuentro de enero (2015, Córdoba, Argentina), contará con nuestro apoyo. Estamos trabajando en conjunto con los guardianes de esos centros de poder que confluyen en el Cerro Uritorco. En el futuro, como ya les anticipamos, ese lugar revelará impensables secretos. Todo, saldrá a la luz. Luego de enero, fluirá “las enseñanzas de Erks”: un mensaje espiritual, cósmico y filosófico que la Jerarquía desea compartir con ustedes. Luego lo entenderán…” (Antarel)

 

Buenos Aires, 29 de diciembre de 2014.

“...Como les explicamos en otro mensaje, 2013 abrió otra etapa de contacto, con acciones nuevas y diferentes (Antarel se refiere al programa de trece años que se inició luego del 21 de diciembre de 2012. Esta etapa concluye en 2025 y activa otro momento. Se basa en promover la consciencia de la paz y trabajar por la futura interacción humana con sociedades avanzadas de otros mundos).

Esa etapa estaba agendada desde un principio por nosotros. Ya han tenido sólidas experiencias de contacto y corroboraciones de todo tipo. El encuentro en Córdoba, Argentina, es parte de esta etapa. Además de realizar trabajos por la paz mundial bajo el auspicio de poderosas energías que cruzan la zona en donde estarán reunidos, conectando lugares magnéticos como Los Terrones o el cerro Uritorco, abrirán una “puerta simbólica” hacia la recepción de algo grande y maravilloso. Cada uno lo podrá vivir, confirmar y realizar.

La única puerta que deben abrir es interior. Y en esa comprensión hallarán la clave que resuena en el momento actual, en la frecuencia correcta.

El encuentro en Córdoba les demostrará que como especie también están diseñados para ser co-creadores en trabajos cooperativos basados en el amor. En esa dirección tienen que caminar. Todo lo demás, como siempre ha ocurrido, se dará en consecuencia de esos pasos.

Les apoyaremos y sabrán de nuestra presencia...” (Antarel).

 

El año 2014 fue muy intenso para mí. La expedición al Altai, la zona sagrada que tanto amaba Nicolás Roerich, había dejado una huella imborrable en mi alma. Y, más allá de cualquier sensación maravillosa, Altai nos había entregado experiencias e informaciones concretas. Tanto en Yarlu –un enclave de poder que surgió espontáneamente en el viaje, y que luego se confirmó en comunicaciones– como en el lago Akkem –el objetivo principal de esta expedición– vivimos lo “imposible”. De hecho, a pesar de las intensas experiencias que afrontamos en el templo de piedra de Yarlu, en mi caso personal, lo que viví en Akkem fue aún más poderoso y significativo. Espero que el Universo me permita algún día contarlo… Un secreto que llevo en mi corazón… Lo importante, más allá de las narraciones de estas experiencias, es que nuestros actos hablen de lo que aprendimos en ellas.

Desde el año 2007, en que visité el desierto de Gobi en Mongolia, empecé a darle énfasis al trabajo por la paz mundial. La paz, comprendí, se basaba en la consciencia, y es esta cualidad la que los seres del cosmos promueven en nosotros: “dejar de ser guerreros de la luz para ser embajadores de la Paz”, nos dijo Emuriel, una de las “consciencias de Shambhala”, en esa maravillosa expedición al Dorno Gobi. No obstante, luego de Akkem en el Altai, en esas montañas en donde nació la Bandera de la Paz de Roerich (Chintamani), algo se “selló”… Todo cobró mayor sentido.

Es importante mencionarlo porque el encuentro en el Uritorco, un lugar tan asociado a los encuentros cercanos, vibraba en esta nueva etapa: conectarnos más con los trabajos orientados a la paz mundial, que en las experiencias fenoménicas. Si bien es cierto, al estar en contacto con seres de otras realidades es más que importante verificar el nexo y la comunicación, no podemos orientar toda nuestra expectativa en esa dirección; de lo contrario, no habríamos comprendido el real mensaje del contacto.

Uritorco sería el cuarto encuentro orientado especificamente a la paz mundial. Ya lo habíamos hecho exitosamente en Talampaya (La Rioja, Argentina), Monte Perdido (Pirineos, España), y Mount Shasta (California, Estados Unidos). Incluso, durante ese último encuentro en Shasta, que se desarrolló entre el 19 y 21 de septiembre del 2014, la periodista e investigadora Paola Harris participó de un contacto programado. Además de los avistamientos, que ocurrieron en la hora exacta señalada, Harris, al lado de otros testigos, tuvo un encuentro cercano con Antarel, el ser extraterrestre de APU (Alfa Centauro) que está en contacto con nosotros. Luego de tremenda experiencia, única en la historia del contactismo por haber sucedido con una reconocida investigadora de habla inglesa y dentro de los Estados Unidos, participé en noviembre de un importante UFO Congress en Laughlin, Nevada, organizado por la propia Harris. Allí, ambos compartimos los alcances del extraordinario contacto programado. Como ya dije, 2014 había sido un año muy intenso para mí…

Y también para Harris, que sintió venir al “llamado” del Uritorco.

Así se fue gestando todo…

 

Un encuentro por la Paz

Sería largo describir todo el proceso de organización de este encuentro en los dominios del cerro Uritorco. No es la idea, tampoco, entrar en esos detalles. Pero no puedo evitar mencionar que todo esto fue posible por el valioso aporte de queridos amigos, entre ellos el grupo de contacto de Buenos Aires y Gustavo Lucero de “Portal Uritorco”: el predio en donde realizamos la actividad.

Aquí debo comentar un dato curioso…

Tenía muchos ofrecimientos en Capilla del Monte para hacer este encuentro. Pero, sinceramente, más allá de las propuestas amables que me hicieron llegar, sentía que debía realizar esta gran reunión en un lugar “neutral”. No sentía que este encuentro se debía asociar a nada ni a nadie. Ni siquiera a mi persona. Que su mensaje sea más fuerte que los “mensajeros” para evitar confusiones.

Esta “corazonada” me hizo alejarme de todos los ofrecimientos. Hasta que el grupo de contacto de Buenos Aires, que había acudido a Capilla del Monte para realizar algunos trabajos de meditación, recibió que el encuentro se tenía que hacer en dirección hacia Los Terrones y Ongamira. Acto seguido, durante una conferencia que dictaba en “La Posada del Té” de Martínez, vino la “confirmación”. Jorge Espinoza, un gentil hombre de la zona norte de Buenos Aires, se acercó al final de mi disertación y me dijo que el lugar que estaba buscando para el encuentro mundial era “Portal Uritorco”. Y, por si ello fuera poco, añadió que su dueño, Gustavo Lucero, lo ofrecía gratuitamente para la labor…

Cuando conocí a Gustavo y a su esposa Mariela comprendí que todo había sido una hermosa “sincronicidad”. Su predio de 23 hectáreas está ubicado a las afueras de Capilla del Monte, como yendo hacia “Los Terrones” –exactamente la percepción del grupo de Buenos Aires–, y con una vista de esa formación rocosa, el cerro Uritorco, y el cerro Pajarillo, en donde se produjo el recordado incidente de la “huella” de un ovni (9 de enero de 1986); un incidente lleno de polémicas que transformó a estas sierras de Córdoba en una suerte de “Roswell argentino”.

Los mensajes que recibimos eran claros: el encuentro de meditación por la paz se hacía en esta zona por el flujo de energía que se desprende del Uritorco; una verdadera catapulta de nuestro poder de intención y co-creación. Los extraterrestres nos habían precisado en comunicaciones telepáticas que este encuentro por la paz se hacía en esas fechas porque coincidiría con escenarios de tensión a nivel mundial y en Argentina. Así lo manifesté meses previos al encuentro en el programa radial “Cielos Profundos”, que conduce el periodista Fernando Diz en FM Gente de Capilla del Monte.

Y, una semana antes de iniciar el encuentro, el presunto atentado terrorista en París –“presunto” porque hay sospechas de un ataque de “falsa bandera” –, puso al mundo en una tensión tremenda. Los hermanos del cosmos lo habían anticipado. Mientras el presidente de Francia enviaba al Charles de Gaulle, un portaaviones nuclear, a Irak para combatir al Estado Islámico, nosotros nos hallábamos en los últimos preparativos para el encuentro por la paz en Portal Uritorco…

Debo decirlo: me sorprendió –y me sobrepasó­– la enorme respuesta de la gente para el evento. Más de seis mil personas se inscribieron para participar. Realmente era inexplicable porque nuestro evento no coincidía con ninguna fecha convocante, como ocurrió con las ceremonias New Age del 11:11, 12:12 o el 21 de diciembre de 2012, en donde miles y miles de personas se congregaron en todo el mundo aguardando algo. Ni siquiera el encuentro que realizábamos en Córdoba había sido presentado como un “avistamiento programado”, ya que no se trataba de eso, sino de un encuentro de meditación por la paz. Confieso que me sorprendió tanto el volumen de gente que nos escribía, que evité hablar de este encuentro en programas de radio y televisión. La difusión se centró entonces solo en redes sociales y en el boca a boca. Fue impresionante.

Sin embargo, por reglas locales, y con la recomendación de las autoridades correspondientes para no desbordarnos y garantizar un reunión segura, confirmamos el encuentro para unas mil personas de 20 países. No obstante, quienes no podían participar físicamente, se sumarían a nosotros a distancia para meditar por la paz del planeta. Y todos lo entendieron perfectamente.

No puedo calcular la cifra, pero miles de personas de al menos 40 países estuvieron meditando con nosotros en los mismos horarios. Simplemente maravilloso.

Huelga decir que hay gente escéptica que piensa que estas reuniones de meditaciones por la paz es una pérdida de tiempo (y otros más delirantes creen que es una “manipulación de fuerzas oscuras para capturar la energía de la gente”; ¿seres de oscuridad se alimentan de sentimientos de amor y esperanza por el planeta? Un disparate…). Sobre el efecto de la meditación y el aprendizaje de un grupo de personas, y su posible influencia en la humanidad, creo que vale la pena brindar un ejemplo: “El centésimo mono”.

Para quienes no conocen esta información, la historia del efecto del mono 100 se publicó en el prólogo de Lyall Watson al libro Rhythms of vision (Ritmos de la visión, 1975) de Lawrence Blair. Más tarde, en 1979, el propio Watson publicará: Lifetide, the biology of unconscious (Marea vital, la biología de lo inconsciente), texto que abordó con mayor interés el experimento en los monos. Pero fue en 1984 cuando “El Centésimo Mono" de Ken Keyes popularizó el término.

En síntesis, éste es el relato:

El mono Macaca Fuscata, fue observado en su estado salvaje durante un periodo de mas de 30 años. En 1952, en la isla de Koshima, los científicos empezaron a proporcionarle a los monos patatas dulces, que dejaban caer en la arena.

A los monos les gustó el sabor de aquellas patatas dulces y crudas, pero hallaban poco grata la arena. Entonces, una hembra de 18 meses de edad, llamada Emo, vió que podía solucionar el problema lavando las patatas en el océano. Así, le enseñó el truco a su madre. Sus compañeros de juego también aprendieron éste nuevo método y se lo enseñaron a sus madres respectivas. Esta “innovación cultural” fue aprendida gradualmente por varios monos ante la mirada de los científicos. Entre 1952 y 1958, todos los monos jóvenes aprendieron a lavar las patatas dulces para que fuesen más sabrosas. Sólo los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron esta mejora social. Otros adultos continuaron comiendo las patatas dulces sucias de arena. Entonces, sucedió algo asombroso.

En el otoño de 1958, cierto número de monos lavaba sus patatas dulces. Aunque se desconoce el número exacto, cuando el Sol salió una mañana, había unos 99 monos en la isla Koshima que ya habían aprendido a lavar las patatas dulces. Se dice que cuando el “mono número 100” aprendió a lavar las patatas, aquella misma tarde, todos los de la tribu de monos lavaron sus patatas antes de comerlas. ¡La suma de energía de aquel centésimo mono creó, en cierto modo, una masa crítica y a través de ella, una eclosión ideológica!

Sin embargo, hay más: Lo más sorprendente que observaron los científicos fue que la costumbre de lavar las patatas dulces cruzó espontáneamente el mar.... ¡Las colonias de monos de otras islas y el grupo continental de monos de Takasakiyama empezaron también a lavar su patatas dulces!

Aunque el número exacto puede variar, el fenómeno del centésimo mono nos dice que cuando un número determinado de personas conoce un nuevo método o aprendizaje, con el tiempo, éste llega a todo el mundo.

Estos estudios, como era de esperarse, irritaron a científicos ortodoxos que empezaron a criticar los asombrosos resultados. Desde Elaine Myers y su “El centésimo mono revisitado” (1985), algunos autores escépticos han pretendido minimizar el alcance de este experimento que demuestra que si un grupo de criaturas incorpora un nuevo aprendizaje, o logra determinado estado de consciencia, podría afectar en el futuro a su especie. Algo de cierto habrá en todo esto ya que las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y de otras potencias mundiales lo han puesto en práctica para proyectos de control mental. Cualquier investigador medianamente informado sabe de lo que hablo.

Si bien es cierto, los trabajos por la paz mundial se deben basar en hechos concretos, es valioso que un grupo grande de personas vibre con ese mensaje y lo pueda proyectar a través de importantes reuniones de meditación. Meditando, insisto, no se va a “salvar” al mundo. Pero es un paso positivo para sintonizar con un mensaje y llevarlo a la práctica en nuestra vida. Para los seres del cosmos, la paz es un estado de consciencia. Si no vibramos en ello, si no lo comprendemos, no habrá voluntad y firmeza para llevar a cabo las grandes tareas en el mundo físico.

El encuentro en Portal Uritorco fue un gran exito. No solo por la enorme convocatoria internacional, sino por el estado de armonía, respeto y paz que se vivió en esos inolvidables tres días. Además, los hermanos del cosmos se mostraron en el cielo. Y debo decir que ello no nos distrajo de la tarea.  Al contrario, fue una gran motivación “extra”. Antes de que ello ocurriese, para alentar el discernimiento de todo cuanto se observa en el cielo, publicamos en Facebook el tracking de la Estación Espacial Internacional (ISS), satélites visibles e Iridiums Flares, indicando horarios y ubicación en la bóveda celeste. Y al margen de nuestra publicación en internet, también leímos la información al inicio del encuentro. Hago énfasis en este punto porque nunca falta el “investigador” que trata de cuestionar experiencias reales de avistamientos ovni con lo que se le ocurra. Fue hermoso el apoyo de los hermanos del cosmos.

Luego de haber finalizado el encuentro, nos enteramos, al día siguiente, que se había producido la muerte trágica de un fiscal en Buenos Aires, situación que conmovió sobremanera al país por sospechas de un asesinato o suicido “instigado”. El fiscal en mención iba a presentar ese mismo día presuntas pruebas de corrupción contra el Gobierno argentino. Pero fue hallado muerto, de un disparo en la sien, en su departamento. Está demás decir que hay múltiples versiones de lo que sucedió. Y, aunque no es un tema que quisiera abordar en este reporte, he de subrayar que el “escenario de tensión” que nos anticiparon los Guías extraterrestres para enero en Argentina –y como ya dije, lo comentamos previamente en un programa de radio–, estaba ocurriendo… Creo que el mensaje de esperanza que quedó perfectamente plasmado en el Encuentro Mundial de Córdoba procuraba sembrar una semilla para el futuro. Si el lector conoce las profecías de Parravicini, sabe perfectamente a qué me refiero.

En el encuentro mundial participaron grupos de diferentes “corrientes espirituales”, no solo de Capilla del Monte, sino de diversos puntos de la Argentina y de otros 20 países. También acudió un público “fuera de estos temas”, que decidió escuchar su intuición y participar de este camping de meditación en las sierras del Uritorco. La convivencia, como ya dije, fue hermosa. Y a todos les hice hincapié que en este momento planetario teníamos que hallar lo que nos une y no lo que aparentemente nos separa. Trabajar juntos en la misma dirección  –la Paz –, más allá de cuál sea nuestro método o forma de caminar. Alguien en Capilla del Monte me decía que no podía creer como habiendo tanta gente dedicada al mundo espiritual, algunos de ellos no se hablaban, y hasta pasaban el tiempo criticando el trabajo o las experiencias de otros. Era, pues, una gran contradicción. Y es que una cosa es analizar, por objetividad y sentido común, las experiencias de contacto extraterrestre, y otra muy distinta la soberbia y los ataques. El encuentro mundial en Portarl Uritorco nos enseñó que sí es posible caminar juntos, fuera de nombres y etiquetas. La gran mayoría permaneció en el predio acampando y, cuando todo terminó, muchos se iban llorando porque les costaba despedirse. Incluso Gustavo y su esposa Mariela estaban conmovidos de ver su predio vacío luego de la gran familia que fuimos esos días. Pero Portal Uritorco no quedó “vacío”. Quedó este mensaje… Y, tal vez, Gustavo ya habrá comprendido por qué le puso ese nombre a este hermoso lugar…

Un detalle importante es que además de todo el trabajo espiritual que llevamos a cabo en Portal Uritorco, toda la recaudación –una vez cubiertos los costos de organización– fue destinada para ayudar al comedor infantil de esa localidad (Charbonier). Esta ayuda social, realizada en coordinación con la Intendente, Roxana Montenegro, nos puso muy contentos. No solo meditamos por el planeta, sino que también hicimos cosas concretas. Desde hace muchos años llevamos a cabo estas donaciones o eventos de ayuda social cuando las condiciones nos lo permite, aunque no siempre las publicamos porque no es nuestro proceder. Hay gente que para atacarnos podría argumentar que hacemos todo esto por una cuestión de imagen. No les culpo: soy conciente que al moverme en el intricado mundo del fenómeno ovni soy y seré blanco de controversias y todo tipo de opiniones. Sin embargo, el mensaje del contacto es real y, pese a quien le pese, seguiremos trabajando por ello.

El encuentro en Córdoba cumplió ampliamente lo programado. Escribiendo estas líneas siento la alegría de la gente y los momentos mágicos que vivimos. Fue inolvidable…

A continuación, les comparto una síntesis del encuentro en imágenes:

 

Arriba, la mega reunión en Portal Uritorco, desde una vista panorámica.

 

Arriba: una de las charlas sobre la Paz y la visión de los seres del cosmos.

 

Arriba: hicimos diferentes prácticas de meditación para envolver en luz a la Tierra.

 

Con parte del grupo de contacto de Buenos Aires.

 

Arriba: mil personas de 20 países meditamos por la paz mundial. En esta foto tomada por Cristian Belluco, estamos con la Bandera de la Paz (Chintamani) de Roerich.

 

Arriba: Paola Harris y su traductor, nuestro querido amigo Daniel Alessandro. Su conferencia fue poderosa e importante. Luego la compartiremos.

 

Arriba: Ricardo González con el periodista argentino Roberto Villamil, el único testigo de los contactos de los años 80 en Los Terrones que logró fotografías de las luces de Erks.

 

Arriba: una serie de objetos lenticulares, sólidos y de apariencia metálica, fueron captados por muchos de los participantes. Hemos analizado esas imágenes, descartando posibles aves o insectos. Las distintas fotografías coinciden en lo que "captaron". Esta imagen fue lograda por Sol Sanfelice.

Arriba: Josep Tomas, de España, captó otro objeto lenticular a distancia...

 

Arriba: durante el encuentro gozamos de hermosos atardeceres.

 

Arriba: Cristian Belluco capta una de las maniobras de los UFOs.

 

Arriba: otro UFO captado en el encuentro por Raymond Lodge de Chile.

 

Arriba: cielos cósmicos en las sierras del Uritorco... (Foto: Cristian belluco).

 

Arriba: el hermoso arcoíris o halo solar que se formó. Foto de Damián López.

 

Arriba: luego del encuentro en Portal Uritorco nos reunimos con la Intendente de Charbonier, Roxana Montenegro, para concretar la ayuda a su aldea infantil. ¡Lo hicimos todos!

 

Talampaya: Las Enseñanzas de ERKS

Tanto Guillermo Alfredo Terrera –primer investigador sobre el cerro Uritorco, los comechingones y el misterio del “Bastón de Mando” –, como Ángel Cristo Acoglanis –el principal testigo y difusor de los encuentros con las “Luces de Erks” en Los Terrones–, mencionaron a Talampaya como un lugar importante vinculado a Erks y el mundo subterráneo. Pero ninguno de los dos “padres espirituales de Capilla del Monte” profundizó ese enigma. De hecho, hasta el día de hoy, nuestro libro “Talampaya: la otra historia de Erks” (publicado gratuitamente en el sitio de Scribd), sigue siendo el primer y único texto a escala mundial dedicado a ese enorme templo natural que esconde el origen de Erks.

Sería largo de explicar aquí –una síntesis de la información que disponemos se halla en el libro antes mencionado­–, pero, yendo al grano, Talampaya habría sido la primera base de aquellos seres extraterrestres antes de la fundación de la “Ciudad de la Flama Azul” bajo el cerro Uritorco.

Talampaya está a unos 350 km de Capilla del Monte. Allí empezó todo. La historia que nos relataron los extraterrestres sostiene que esta primera “capital” del misterio que engloba Erks estuvo en periodo de “sueño”, dando margen al despertar de la base emplazada bajo el cerro Uritorco. Desde septiembre de 2012 Talampaya empezó a “reconectarse” con el centro de Córdoba. Y, finalmente, en septiembre de 2013, coincidiendo con el Encuentro Mundial que realizamos en Talampaya, ambos lugares de poder, se “fusionaron”.

Los hermanos del cosmos me habían transmitido que luego del Encuentro Mundial en Portal Uritorco empezaría a fluir un conocimiento que denominaban, simbólicamente, “La Enseñanzas de Erks”. De esta forma me indicaron que el lugar de recepción sería en el “núcleo energético” de Talampaya, que es el cerro piramidal de Ciudad Perdida, el antiguo corazón de un volcán que estalló por última vez hace 18 millones de años. Pablo Cascone de Buenos Aires fue fundamental para confirmar a través de otros mensajes esta expedición a La Rioja. Así, luego de Córdoba viajamos a Talampaya. Fuimos unas 46 personas de Estados Unidos, España, Italia, México, Colombia, Chile, Bolivia, Uruguay, Perú, y Argentina.

A las 18 horas del 19 de enero ya teníamos el campamento base instalado. Nos estábamos preparando para el día 20, en que acudiríamos al cerro piramidal de Ciudad Perdida para concretar lo programado.

En ese momento tenía en mente una comunicación psicográfica que recibí de Sikuma, una de las entidades de Erks que ha estado en mayor comunicación con nosotros. El mensaje lo recibí el 29 de diciembre de 2014. No lo compartí en medios masivos para no generar expectativa con Talampaya, pero todo el grupo de contacto de Buenos Aires estaba al tanto.

El mensaje decía:

 

Sikuma te habla:

Deja fluir tu respiración y no detengas tu mente cuando ésta se halle viajando hacia el Templo de la Esfera. En Ankar (antiguo nombre de Talampaya) recibirás las claves para decodificar las “Enseñanzas de Erks”.

Sobre las experiencias programadas, éstas se darán de acuerdo al contexto y preparación del grupo…

Será una primera aproximación, pero importante…

En Ciudad Perdida, si la puerta se abre, sabrán el resto.

Desde el centro de control de los Tres Espejos,

Sikuma

 

“… si la puerta se abre”… , me quedé pensando en esa frase del mensaje de Sikuma. Pablo me comentaba que los Guardaparque de Ciudad Perdida no estaban seguros de poder llevarnos al pie del cerro piramidal, ya que el camino no estaba firme. Que si llovía, tal vez podríamos intentar ingresar con los vehículos. Y, para más inri, no tenían minibuses suficientes para todo el grupo. Nosotros queríamos que fuesen todos, los 46. No queríamos separarnos. Ya nos sucedió una vez…

En la zona estaba lloviendo, así que no perdíamos la esperanza. Y, de hecho, esa noche del 19 estalló una tormenta importante sobre el mismísimo cañón de Talampaya, con unos truenos y rayos realmente impresionantes.

No quiero pecar de ingenuo, pero más allá de cualquier lectura racional y sensata de esa tormenta –típicas en la región en esa época del año–, todos sentimos algo sobrenatural en esa manifestación. Desde el año 2002 he visitado 18 veces Talampaya, y nunca vi y sentí algo semejante.

Alejandro Mancilla de Buenos Aires me hizo notar que esa tormenta eléctrica podría representar algún tipo de manifestación “dimensional”. Y Alejandro tenía razón: en lugares de poder, en donde se supone hay puertas que conectan con otras realidades, cuando esos pliegues se abren –y me refiero a eventos mayores–, coinciden con intensas tormentas eléctricas sobre la zona. He vivido estos episodios en lugares tan alejados como el desierto de Gobi en Mongolia o la Puerta de Hayumarca frente al lago Titicaca en Perú. Nunca lo había visto así en Talampaya.

La tormenta estaba sobre el cañón, pero no sobre nuestro campamento. Solo el cielo estaba nublado. En un momento, ese grueso colchón de nubes se abrió y vimos momentáneamente el cielo, y una nube en el medio de ese hoyo que recreó perfectamente el símbolo de Chintamani o emblema de la Bandera de la Paz de Roerich… Quedamos todos perplejos… Duró un instante. Cristian Belluco tomó su cámara para captar el momento, pero, penosamente, esa nube ya se estaba desvaneciendo… ¿Qué significaba?

Arriba: el símbolo de Chintamani, ya desapareciendo en medio del hoyo que se abrió en el cielo.

 

Entonces un viento impresionante golpeó nuestro campamento. De hecho, tumbó tres tiendas de campaña. Y, aunque lo atribuimos racionalmente a la tormenta, sentimos como si algo nos estuviese sometiendo a un “test”. Un test que aprobamos con creces, pues el grupo, lejos de irse del campamento para refugiarse en la cafetería, optó por quedarse meditando en medio de este escenario. Minutos después, todo volvería a la calma.

Al día siguiente, los guardaparque de Ciudad Perdida nos informan que por la lluvia podíamos llegar al pie del cerro piramidal a través de un camino que se halla en el Cañón del Arcoíris. Nos llamó la atención luego del hermoso arcoíris que vivimos en el encuentro de Córdoba. Al igual que el símbolo de Chintamani en la nube, representaba una alianza con las fuerzas de la luz... Y otra buena noticia: los guardaparque habían conseguido vehículos para que fuéramos todos.

Estaba emocionado y muy contento. Pero también algo nervioso porque veía que todo se estaba dando para la recepción de “Las Enseñanzas de Erks”. El día 19, en un mensaje que Alejandro Sazbo de Chile recibió en el campamento, los hermanos del cosmos afirmaban:

“...La recepcion de las enseñanzas de Erks comenzará el 20 de enero en Ciudad Perdida. Ricardo se encargará nuevamente de divulgarlas. Él ha asumido nuevamente la responsabilidad de dicho trabajo...” (Emuriel).

 

En otro fragmento de ese mismo mensaje, Szabo recibe:

“En Ciudad Perdida se conectarán con Erks.

Es el centro de anclaje energético para el contacto con los registros. Erks ha despertado para que su luz se difunda.

Ustedes son mensajeros.

Por amor, por la paz:

SIMKA SIM MAIA IAKUNA ANINTA

IAKUNA MARUA IENKINA SIM-MA

TAKINA IEKIM SIM-MAIA MINTA

IAKUNA IEKIM SIM-MAIA MINTA

Con amor, Maia y Sikuma”.

 

Alejandro Szabo estaba sorprendido, pues era la primera ocasión en que recibía un mensaje con códigos en Irdin, los mantras cósmicos que entonaba Acoglanis para contactarse con las “luces de Erks” en Los Terrones. Szabo trata de entender todo, tal vez por su profesión –es médico cardiólogo–, pero por encima de su racionalidad es un caminante dispuesto, un amigo con mayúsculas y un gran canal. Usamos también ese mantra para nuestros trabajos.

 

Llegamos con mucha emoción al pie del cerro piramidal o “Mogote Negro”. Antes de arribar a Talampaya sabía que debíamos trabajar en el mantra que los guardianes de Erks nos habían entregado en el Encuentro Mundial del año 2013. Un mantra en Irdin que habíamos recibido al pie del mismísimo núcleo de fuerza de Talampaya en Ciudad Perdida.

El mensaje que recibí ese 9 de septiembre de 2013 decía:

 

“Soy Witaikón. Me acompañan Maia y Sikuma.

Estamos proyectados con ustedes desde nuestro santuario, el centro maestro de los espejos o cristales cósmicos.

Ankar ha sido elevada a una instancia de unidad e integración con los centros intraterrenos que custodiamos y protegemos. Sea la luz de estos santuarios la que envuelva al planeta, y que se funda en su hermosa aura e inspire, también, vuestras misiones.

En los próximos tiempos volverán al cerro Uritorco, Terrones, Ongamira, Talampaya y Ciudad Perdida. Entonces la información que fue reunida desde lejanos tiempos empezará a liberarse.

TUMINI EMA KAIA

USUMI NIPEREMANCO

ORUMA MANA JUSUN

ARAMI KUMANA KANTU

ISUMA HUIMOL SIKUN

EPANTIMANA KUSUMI IPANKU

He allí la llave para el acceso al Retiro Interior. Las puertas han sido abiertas por los corazones unidos.

En luz, desde el Templo de la Esfera de la ciudad azul. Witaikón, Maia y Sikuma”.

 

Aquel mantra en Irdin era la “llave” para activar la recepción de “Las Enseñanzas de Erks” en ese día “programado” y luego del Encuentro Mundial en Córdoba. Todo había sido perfecto…

Reflexionando en el “significado” de ese mantra –información que los guardianes de Erks precisarían en una nueva comunicación–, todo quedaba claro:

 

"Que la luz del centro se expanda.

Que los caminantes se integren a ella.

La flama de la Verdad vibra en mí

La puerta se abre en balance con mis pasos.

He aquí, he acudido al llamado".

 

Con Mintaka, el proyecto musical sin fines de lucro que llevo adelante con mi esposa, Sol Sanfelice, hicimos de este mantra una canción. Hacerla sonar al pie del cerro piramidal, y cantar todos el mantra, fue emocionante y poderoso.

Se puede escuchar el mantra en este link: https://www.youtube.com/watch?v=vQ_kroLOqXc

Hasta aquí puedo continuar con el relato de esa tarde en Ciudad Perdida. No me detengo en la narración porque quiera crear misterio, sino porque aún no estamos listos para divulgar la información que psicográficamente empezó a darse allí. Solo puedo adelantar que este proceso de recepción de “Las Enseñanzas de Erks” empezó exitosamente esa tarde del 20 de enero de 2015, y seguirá hasta que se complete el texto en agosto de 2016. Sikuma entregó todas las indicaciones y precisiones posibles. En definitiva, ellos “dictarán” un libro, que será de libre acceso para que su mensaje llegue a todos.

Por la relevancia de esta información, esa misma noche, los hermanos del cosmos nos ofrecerían una confirmación tangible de lo recibido.

 

La naves sobre Talampaya

Todo es igual, aunque se manifieste de modos distintos.

La energía se traslada de un polo al otro a través de la vibración. La luz y el sonido, son formas de energía: ambas vibran en el mismo espectro electromagnético pero en distintas frecuencias.

…Un cuadrado es igual que un círculo desde una perspectiva superior. Deben aprender a superar sus propios límites mentales para conectar con nosotros. Su mente primero y sus emociones después; son los mayores bloqueos ante una conexión de estas características.

El sendero de la autodisciplina equilibrada –sin necesidad de fanatismos– es el camino sugerido.

Sólo quienes atraviesen ese camino de la consciencia, serán los que puedan cruzar la puerta que conduce a Erks...” (Tokor).

Mensaje recibido por Pablo Cascone el 17 de enero de 2015, durante el encuentro mundial en Portal Uritorco.

 

Estaba muy conmovido por la experiencia al pie del cerro Piramidal de Ciudad Perdida. Todo había sido claro y contundente. Pero mi mente racional empezó a traicionarme. ¡Recibir esta información es demasiado! –me decía–. ¡Y asumir su futura divulgación, aún más!

No por un acto de dependencia, sino por responsabilidad con lo recibido. Allí mismo, caminando en medio de esos laberintos naturales que conducen al viejo núcleo volcánico, le pedí mentalmente a Antarel que durante la meditación del grupo -que llevaríamos a cabo entre las 21 y 22 horas-, se manifiesten con claridad. “Transmití” esta “petición” mental al gigante extraterrestre de Alfa Centauro. Sabía que nos “escuchaba”. Y aguardaba la confirmación física con este avistamiento concertado. Inmediatamente se lo comuniqué a todo el grupo para estar listos en ese parámetro horario.

Alguien me dijo: “el cielo sigue aún muy nublado. Y hay pronóstico de tormentas en toda la región para esta noche. Será difícil ver algo…”.

Eso no tiene nada que ver –contesté–, pues ellos se han mostrado cuando ha sido necesario, no importaba si había Luna llena, cielos nubosos o hasta lluvias torrenciales. Si necesitan confirmar algo, aparecen…

Raymundo Collazo de Estados Unidos, un enorme compañero de viajes y gran amigo, me diría: “Está bien que pidas esa confirmación. Es lo correcto, y los Guías contestarán…”.

Y no solo era lo correcto como verificación de lo recibido al pie del cerro piramidal: era importante reconfirmar la presencia de los hermanos del cosmos en la zona ante posibles experiencias de contacto que se habían anunciado en comunicaciones. Fernando López de México, Pablo Cascone de Buenos Aires y Alejandro Szabo de Chile habían recibido indicaciones sobre “una aproximación preparatoria” con los Guías extraterrestres. También Nicolás Segovia de Buenos Aires. Incluso, yo mismo, en una consulta en comunicación, recibí el aval de los Guías para esas experiencias.

Empezó a caer la noche y el clima cambió drásticamente. El cielo se abrió de una forma impresionante, al punto de no quedar una sola nube sobre Talampaya...

Arriba: el cielo se empieza a despejar al atardecer. Foto de nuestro campamento base por Diego Barrera.

Arriba: por la noche, con el cielo totalmente estrellado, tuvimos un espectáculo cósmico... Foto de Cristian Belluco.

 

A las 21 horas todo el grupo se congregó para meditar y aguardar la presencia física en zona de las naves de los Guías. El cielo era tan estrellado que se podía distinguir el paso de algunos satélites. Pero, de pronto, aparecieron otros objetos, que cambiaban su velocidad mientras cruzaban la vertical del grupo. Advertí que eran caneplas, sondas robot, una suerte de “ojos electrónicos” que suelen anticipar la presencia de naves tripuladas… Y así fue…

Luego de estos primeros avistamientos, a las 21:40 las naves empezaron a mostrarse con contundencia. Primero una de ellas, que se mostró “estacionada” por algunos minutos en el espacio, solo visible al ojo humano cuando lanzaba poderosos fogonazos de luz plateada. Contábamos en ese momento con dos cámaras de visión nocturna con diferentes filtros de IR (Rayo Infrarrojo), operadas por Fernando López de México (Yukon Ranger Pro) y mi persona (Bushnell Equinox Z). Además, Cristian Belluco de Capilla del Monte tenía una Nikon D7000 con capacidad de filmación en HD. Ninguno pudo captar estas primeras manifestaciones. Pero sí algunos de los otros avistamientos, que hicieron estallar a todo el grupo en algarabía y emoción.

Mientras miraba el paso de las naves –señaladas con un láser astronómico por Gustavo Lucero– solo podía decir… ¡Gracias por tremenda confirmación!

Ver vídeos aquí: https://www.youtube.com/watch?v=c2lOn6V99gU

Arriba: una foto de Cristian Belluco de los importantes avistamientos de esa noche en Talampaya.

 

Después de las 22 horas nos organizamos para apoyar al grupo que, en representación de todos, viviría las experiencias de contacto programadas. Este es un tema muy complejo porque desde el lado humano nos cuesta comprender por qué los extraterrrestres no bajan y se entrevistan con todos; o por qué no tienen una interacción física con un grupo de 46 testigos en Talampaya. Esa acción no forma parte de su protocolo de acercamiento. Pueden, pero no deben. Nuestra emocionalidad y lógica humana está muy lejos de entender el comportamiento de estas civilizaciones de otros mundos y dimensiones que tienen otra perspectiva y otro modo de accionar. En términos sencillos, ellos dicen que están “autorizados” para encuentros directos con testigos solitarios o grupos pequeños de afinidad y sintonía. Y, sostienen, más allá de las buenas intenciones de un humano que desee contactar con ellos, es importante cómo la experiencia podría ser afrontada en la psiquis del testigo. En definitiva, son ellos quienes eligen, y una de las cualidades que buscan en los testigos es su capacidad de resiliencia. Ahora bien, esto no quiere decir que un testigo de contacto sea más preparado que una persona que no le tocó la experiencia: también hay tiempos personales que los extraterrestres detectan y respetan, y que nosotros, como ya dije, no lo vemos por nuestra avasallante ansiedad.

El grupo en Talampaya –en donde había gente “nueva” en estos temas de contactismo–, entendió este proceso perfectamenrte y en un marco de gran armonía apoyamos al grupo de diez personas que acudiría a las dos experiencias programadas: una concentración de energía dimensional para siete testigos, y un acercamiento con los extrataterrestres para otros tres miembros del grupo. Todas estas personas fueron seleccionadas por los Guías extraterrestres con un avistamiento de verificación.

El grupo de siete que acudió a la concentración de energía estuvo encabezado por Alejandro Mancilla, Sol Sanfelice, Leonardo Acquaotta y Alan Miller de Buenos Aires; Silvia Haedo ­–también oriunda de Buenos Aires, radicada buena parte del año en la India–, Cristian Belluco de Capilla del Monte, y Diego Barrera, un encantador joven argentino que vive en Miami.

Ellos hallaron una zona que parecía estar “encapsulada” en medio del desierto de Talampaya. No hacía frío allí, ni siquiera viento, y podían distinguir una sutil “neblina” emanar del suelo. Entraron en esa concentración de energía, en donde cada uno vivió su experiencia. No fue un contacto físico, sino una “ventana” a otra realidad. Al día de hoy están procesando las imágenes e informaciones que recibieron. Un detalle a destacar, es que luego de esta experiencia, todos ellos pudieron ver, con claridad, la proyección holográfica de un Guía extraterrestre: una figura corpulenta, blanca y brillante, y en movimiento.

En otro sector del desierto, Raymundo Collazo de Estados Unidos, Fernando López de México y Pablo Cascone de Buenos Aires, se dirigían para concretar ese contacto anunciado por los extraterrestres.

Y así, en medio del desierto de Talampaya, fueron sorprendidos por una luz, intensa, que parecía flotar a unos metros del suelo, pero a cierta distancia. Era una luz dorada/naranja. Al principio pensaron que podría ser una canepla. Sin embargo, aquella “manifestación” se aproximó hacia ellos, mostrando una serie de filamentos que se desprendían desde su núcleo. Esos filamentos parecían formar un arcoíris multicolor alrededor de la esfera radiante, que luego se alejó a gran velocidad hacia atrás… “Aquello”, incluso, llegó a interactuar en un momento con sus pensamientos... Esa pelota de luz es Maia… –dijo Pablo Cascone al grupo, guiado por una intuición interior–. Maia es una de las entidades de Erks…

Nuestros compañeros también sintieron que en el momento de la “expansión” de esa esfera, algún tipo de entrega de información se había generado...

Por si ello fuera poco, Fernando López, en un momento de la experiencia, se alejó impulsado por una fuerza y llegó a distinguir la silueta de un ser alto, que estaba como observando. Fernando se sentía seguro, y notaba el ambiente en completa paz. Así, pudo confirmar que estaba ante algo sólido y concreto… Fernando supuso que podría ser Antarel. Pablo, a distancia, también llegó a ver a esa figura. Entonces la “esfera de luz” volvió a aparecer, pero en esta ocasión, para despedirse… Ni la silueta ni la esfera volvieron a mostrarse.

La presencia de un Guía extraterrestre, al lado de un ser de Erks, manifestado como una esfera dorada –típico en las experiencias de contacto en el Uritorco o Los Terrones–, era un fuerte mensaje: los apunianos, como Antarel, estaban trabajando al lado de los guardianes de la ciudad intraterrena del Uritorco. Aunque mensajes previos nos habían advertido de esta “alianza”, era la primera vez que se mostraban juntos. Y en Talampaya: el lugar clave en donde se inicia la historia de Erks…

Imagen superior: nave o ser de plasma captado en el encuentro que realizamos en Talampaya en 2013 (C. Belluco). Los seres de Erks se empezaban a manifestar en "el lugar de origen" de la ciudad intraterrena. En la imagen inferior, otra nave de plasma o energía, pero fotografiada por Roberto Villamil en Los Terrones, durante un contacto con Acoglanis. El color de estas naves, o seres, recuerda lo que se vivió el 20 de enero de 2015 en Talampaya.

 

Arriba: recreación de los "rayos" o "filamentos" que desprendió la esfera que se presentó ante Raymundo, Fernando y Pablo (él hizo este dibujo).

 

Arriba: al volver de Talampaya, los testigos hallaron en un hotel de Capilla del Monte este cuadro, que les recuerda el contacto que afrontaron con Maia. ¿Los "soles" de los nativos comenchingones, representaban a estos seres? ("Eternidad", Obra de Oscar Bigliani).

 

El inicio de la recepción de “Las Enseñanzas de Erks” no hubiese sido posible sin el encuentro mundial por la paz que llevamos a cabo en Córdoba. Allí se abrió una puerta simbólica hacia estas experiencias que, en nombre de todos, afrontamos en Talampaya.

Es muy pronto para entrar en mayores detalles. Pero he aquí el testimonio del trabajo realizado, y el apoyo y verificación contundente que nos entregaron los hermanos del cosmos.

El contacto no solo continúa: es más solido, universal y profundo.

 

Ricardo González

 

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